Funes o Ávila no podrán extirpar las dificultades de El Salvador

En estos últimos años, El Salvador se convirtió en uno de los países más violentos del continente, con una tasa de 54.7 asesinatos por cada 100 mil habitantes, según el Instituto de Opinión Pública de la Universidad Centroamericana (IUDOP).

Por otra parte, el embajador estadounidense en El Salvador, Charles Glazer, pidió hace unos meses a diferentes sectores nacionales y al Gobierno “atacar frontalmente la epidemia del crimen” que sufre el país centroamericano.

El diplomático dijo, durante el acto oficial de su primer año, que “los empresarios deben combinar sus recursos y experiencias con la Policía Nacional Civil, fiscales y otros servidores públicos para atacar frontalmente la epidemia del crimen”.

Según las cifras oficiales, en el país se produce un promedio de nueve a diez muertes diarias relacionadas con la delincuencia y se reportan decenas de casos por extorsiones a comerciantes y transportistas.

Hoy pregunto ¿Qué pasó con el plan Mano Dura y Súper Mano Dura que implantaron los gobiernos ARENEROS del ex presidente Francisco Flores en junio de 2003, y posteriormente en diciembre de 2005 el actual presidente Antonio Saca?

A esa pregunta, todos los salvadoreños le sabemos la respuesta: Fue un verdadero fracaso por parte del gobierno central, pues no pudo aminorar la delincuencia.

Y lo más descabellado del caso, que el plan Mano Dura y Súper Mano Dura fueron dirigidos por el actual candidato a la presidencia, el ex director de la Policía Nacional Civil, ingeniero Rodrigo Ávila.

Irónicamente, hoy la derecha galardona al señor Ávila como candidato de su partido, después del rotundo descalabro de no poder disminuir la criminalidad en El Salvador; cómo hará en la presidencia, si llegara a ganar, para extirpar la pobreza, la emigración hacia los EE.UU., el crimen organizado entre otros problemas nacionales.

Mauricio Funes sin el aval absoluto de la cúpula efemelenista
La población salvadoreña exclama por un cambio, pero un cambio para mejorar en todos los aspectos: sociales, culturales, económicos y políticos.

El partido del FMLN cuenta por primera vez en la historia con la oportunidad de poder triunfar en las elecciones del próximo año con su candidato, el periodista Mauricio Funes, un hombre sin experiencia en el campo político. No obstante, con muchos condiscípulos que lo siguen como comunicador social, no por la bandera roja.

El FMLN está viviendo una polarización política entre el grupo de los moderados y ortodoxos, por lo cual será el talón de aquiles para Funes. Aproximadamente, la mitad de los ortodoxos no comulgan con la doctrina que practica el actual candidato de su fracción.

Los ortodoxos son aquellos que tienen una mentalidad como la de Salvador Arias, que concuerdan con la ideología de Fidel Castro y de Hugo Chávez con su revolución bolivariana (Chávez se ha alzado como el líder izquierdista más popular en la región) y su legitimidad se basa sólo en su retórica y en la disponibilidad de la gran cantidad de recursos que genera la producción petrolera.

Pero como Venezuela hoy tiene un ingreso per cápita menor que cuando él asumió, Chávez no ha podido construir liderazgo desde adentro hacia afuera.

La oposición salvadoreña puede sentar un precedente, ejercer el cambio en las próximas elecciones presidenciales.

No obstante, para lograrlo la cúpula efemelenista tiene que acondicionar el partido político. Buscar un modelo de izquierda semejante al de Bachelet en Chile (El país que más progresos ha hecho en erradicar la pobreza en Latinoamérica, con 38.3 por ciento de pobres en 1990 y 17.6 por ciento en 2007, según la CEPAL .

Hay un gran porcentaje de ciudadanos indecisos que no comulgan con la izquierda ortodoxa y se convertirán en sufragios negativos para Funes.

La autenticidad de nuestro país
Es una veracidad, los dos candidatos de mayor auge político de El Salvador Ávila y Funes no podrán ejercer un mandato ecuánime en pro de

You must be logged in to post a comment Login