Sufre el teatro mexicano un proceso de ruptura: Saúl Meléndez.

México, 8 Oct (Notimex).- El teatro mexicano sufre un proceso de
ruptura, ha tomado un rumbo en los últimos diez años que lo ha ido
consolidando y dando prestigio, como son los aspectos de producción y
de orden, aunque de alguna forma se ha vaciado de contenido.

Dijo lo anterior Saúl Meléndez, subcoordinador de la
Coordinación Nacional de Teatro, del Instituto Nacional de Bellas
Artes, en entrevista con Notimex, realizada hoy.

“Se requiere darle la vuelta al reloj de arena, dejar de apostar
sólo por los valores de profesionalismo y aceptar que el teatro debe
estar inmerso en los valores humanos”, expresó.

Aseguró que esto no es producto de un líder, una corriente o
idea, sino algo que confunde la realidad que vivimos y su reflejo en
la escena.

Puso como ejemplo la puesta en escena de la “Orestiada”, de la
Compañía Deutsches Theater (Alemania), que se presentó el pasado
lunes en el Teatro Julio Castillo, donde Argamenón pasaba frente al
público ensangrentado y cualquiera hubiera imaginado que se trataba
de una fotografía que registraba la violencia.

Señaló que la escena es una confluencia de búsqueda escénica que
coincide con una realidad en la que viven los mexicanos y que tal vez
quisieron ver algo diferente, sin que fuera una gran revelación del
teatro alemán, simplemente la coherencia de la sensibilidad que se da
en cualquier parte del mundo.

“Desde la Coordinación Nacional de Teatro veo los proyectos que
se presentan y al tener que tomar una decisión, considero que hay un
retorno, a través de un proceso lento de retornar al teatro que
propone valores humanos”, mencionó.

Especificó que el aspecto económico es trascendente en el
quehacer teatral, es decir las compañías no tienen los suficientes
recursos para grandes producciones, “quien quiera seguir por el
camino de las puestas costosas, se va a encontrar con una serie de
sinsabores y amarguras”.

Meléndez aseguró que el teatro mexicano está saliendo de una
crisis, no sólo económica, sino de una serie de valores estéticos.

“La escena era sólo cartón y la producción no tenía ningún valor
dentro de la creación, no había orden, los actores no ensayaban como
debían y no se aprovechaban los teatro”, expresó.

De todo esto surgió una nueva generación de creadores que empezó
a trabajar en este sentido, como una necesidad y poco a poco el
talento brotó y modificó hacia un teatro propositivo, tanto en la
Ciudad de México, como en algunos lugares del interior de la
República Mexicana.

“Ahora, porque así es la naturaleza humana, los creadores siguen
en la búsqueda y están modificando las propuestas escénicas para
darle un sentido más humano, no sólo desde el texto, sino incluyendo
la producción, mejorar el teatro, sin descontar que existen barreras
de índole económico que hacen prohibitivas ciertas producciones”.

Saúl Meléndez apuntó que es necesario retornar al trabajo de
equipo, no con relación a la creación en sí misma y sólo como un
producto, sino ensamblando el trabajo diario de tal forma que todos
sean partícipes del teatro.

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