Ethical Fashion Show: Encaje paraguayo, tejido peruano y “vintage” argentino

PARIS (AFP) – Las tradiciones artesanales de los encajes y bordados de Paraguay y de los tejidos peruanos, reinventados por la creatividad de los diseñadores de moda, brillan en la quinta edición del Ethical Fashion Show de París, en el que participan 130 marcas de los cinco continentes.

El sector de la moda ética no cesa de crecer y su variedad se refleja en el salón parisino, que se prolongará hasta el domingo.

“Empezamos en 2004 con 20 diseñadores. El número fue aumentando en cada edición y esta vez tenemos 130”, señaló la fundadora y organizadora del Ethical Fashion Show, Isabelle Quéhé, en la conferencia inaugural, en la que se hizo un balance de la evolución del sector en los últimos cinco años.

Sebastien Kopp, fundador de la marca Veja, que fabrica en Brasil zapatillas según los criterios de comercio justo y de producción ecológica y que en pocos años se ha convertido en una referencia en el sector, afirmó que prefiere no utilizar la palabra balance “porque remite al pasado y nosotros miramos todos hacia el futuro”.

“Desde que se creó este salón el mundo ha cambiado mucho, se creó una verdadera dinámica. Antes predicábamos en el desierto, nuestro proyecto Veja parecía un disparate de dos jóvenes locos. Ahora es una pequeña empresa que crece, pero con tamaño humano y en el respeto de nuestros valores”, dijo, recalcando la importancia de sellos fiables que garanticen al consumidor la veracidad de la condición “ética” de los productos.

Entre los participantes este año vuelve a sorprender la diseñadora argentina instalada en París Liza Grinberg, cuya firma Costumisée Par Liza se especializa en la moda “vintage”.

Grinberg presenta una colección de accesorios, bolsos y carteras, de antaño, recreados con el tema del viaje y de la moda de su época original: mapas, y cartas de distintas partes del mundo o recortes de antiguas revistas de moda los adornan.

“Mi trabajo sobre el medio ambiente es muy estricto”, dijo a la AFP la diseñadora, precisando que utiliza cola de arroz hecha en su casa y un producto ecológico que reemplaza el barniz.

La moda peruana está muy bien representada en el salón, con media docena de diseñadores, entre los cuales sorprende la presencia de José Miguel Valdivia, cuyos modelos desfilan habitualmente en las pasarelas de moda sin calificativos.

“Estoy colaborando con un grupo de artesanos de La Oroya, un pueblo minero en el que se ha desarrollado un proyecto de desarrollo con mujeres que tejen. Me pidieron que participe en ese proyecto, y estoy trabajando con ellas. El diseño lo hago yo a partir de las cosas que ellas saben hacer”, explicó Valdivia.

El resultado es una serie de ponchos, capas y pulóveres de alpaca con alegres juegos de colores y un precioso trabajo de combinación del crochet y del punto.

“Es un intercambio, esta colección es de ellas, es su ‘savoir faire’ aunque yo estoy detrás. Pero estoy seguro que este proyecto va a enriquecer mi propia colección”, dijo.

Valdivia presenta también una serie de vestiditos tejidos y teñidos con leves dibujos o con delicadas gradaciones de colores difuminados, a la manera del batik. “Es un trabajo que hago con Paulino Izarra, un artesano excelso de la región de Junín, que es capaz de hacer maravillas con el teñido”, dijo.

La tradición del tejido peruano preside también las colecciones de Jenny Duarte y Titi Guiulfo, o la de otro proyecto de mujeres de mineros, Wayra, con una colección de ropa para bebés.

Otra tradición artesanal sudamericana, los bordados y encajes de Paraguay, es incorporada a una moda actual por dos firmas.

Ao Ava presenta modelos de algodón son engalanados con ñandutí, el encaje tradicional “tela de araña” de Paraguay, realizados por artesanas del pueblo de Itauguá.

“Ñandutí” es también la marca de la diseñadora Liliana Riveros, argentina de origen paraguayo, que trabaja asimismo con encajeras y bordadoras de Paraguay, pero cuyos modelos son fabricados en un

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