Evita temas polémicos cumbre de obispos en El Vaticano

Por Andrés Beltramo Alvarez.

Ciudad del Vaticano.- La Asamblea General del Sínodo de Obispos, la máxima cumbre de prelados del mundo que inició esta semana en El Vaticano, evitó hasta ahora entrar en los temas polémicos de la Iglesia católica de los últimos años.

El debate sobre el celibato sacerdotal, el lugar que ocupan las mujeres en las ceremonias litúrgicas y la posibilidad de conferir a ellas el orden sagrado no formaron parte del programa de la reunión que analiza el rol de la Biblia en la actualidad.

Bajo el título “La palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia”, 253 pastores de más de 100 países discutirán hasta el próximo 26 de octubre diversos aspectos de las sagradas escrituras.

Según documentos del Vaticano, el Sínodo es un órgano consultivo del Papa que representa a todo el episcopado del orbe, aunque funciona de manera permanente a través de una pequeña secretaría con sede en Roma. El pleno se reúne cada tres años.

De acuerdo a la cantidad de católicos y de prelados, cada país tiene derecho a enviar un número determinado de delegados a la cumbre, por ejemplo a México correspondieron cuatro representantes en esta ocasión.

El formato de trabajo es simple: cada día se desarrollan las “congregaciones generales”, encuentros de todo los participantes, mientras en algunas jornadas operan los “círculos menores”: grupos de trabajo por idioma formados por unos 25 sinodales.

Según el programa, todos los participantes deberán dirigir la palabra, al menos una vez, en un discurso de cinco minutos donde pueden abordar algún tema relacionado con el “Instrumentum Laboris” (Instrumento de trabajo), una guía previa confeccionada por El Vaticano.

Al final de las exposiciones diarias, se tiene reservado un espacio para “intervenciones libres”, comentarios de tres minutos de parte de los mismos asistentes sobre lo dicho con anterioridad o nuevas contribuciones para el debate.

El Papa funge como presidente de la asamblea regida en la práctica por un secretario general, el polaco Nikola Eterovic, tres presidentes delegados, un relator general, un secretario especial y tres comisiones: información, mensaje y controversias.

En el pasado estas reuniones habían sido la oportunidad para discutir temas polémicos de la Iglesia, muchas veces fueron teatro de discusiones entre corrientes teológicas contrapuestas y espacio para debates “calientes”.

El tema elegido para esta XII Asamblea General no ha permitido hasta el momento a los obispos plantear asuntos controvertidos o prácticos, la discusión en estas primeras jornadas de trabajos se ha centrado más bien en análisis teológicos y doctrinales.

Pese a esto sí aparecieron, entre las exposiciones de los participantes, una serie de problemas graves que enfrenta la religión católica en el mundo.

En la relación introductoria del Sínodo –pronunciada íntegramente en latín- el cardenal canadiense Marc Ouellet reconoció la pérdida de numerosos fieles que emigran a las sectas por las malas homilías y la carente predicación de los sacerdotes.

Sostuvo que los feligreses acusan un sentimento de “insatisfacción” en este rubro porque las homilías hacen demasiado énfasis en el moralismo y no llegan a cultivar una verdadera profundidad espiritual.

Otros obispos se mostraron preocupados por las “interpretaciones arbitrarias” o “fundamentalistas” de la Biblia y lanzaron una alerta por el embate de las sectas cuyos miembros conocen mejor las escrituras que los católicos.

“Los riesgos de una interpretación arbitraria son grandes en un ambiente cultural donde las categorías elementales de la búsqueda de la verdad histórica parecen carecer de importancia”, afirmó Peter Erdo, arzobispo de Budapest (Hungría).

El eclesiástico advirtió además sobre la proliferación de publicaciones “más sensacionales que científicas” (como el famoso “Evangelio de Judas” de la National Geographic) las cuales pueden crear “una notable confusión”, incluso entre los sacerdotes.

A lo largo de las pone

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