.Inauguran festival de música con obras de Anton Bruckner.

México, 10 Oct (Notimex).- El sonido de los violines de Alex
Rodríguez y Olga Khudobliak, acompañados de la pianista Ekaterina
Poukhiria, integraron recientemente la parte central del primer
Festival de Artes y Músicas Académicas, en Ecuador, con algunas obras
de Anton Bruckner, quien falleció el 11 de octubre de 1896.

El coro de la Escuela Superior Politécnica del Litoral fue el
encargado de interpretar 10 temas y cerrar el espectáculo. El grupo
integrado por más de 30 coristas interpretó, en la primera parte, el
“Ave María”, de Jacques Arcadelt y la polifonía “El canto de los
pájaros” y el “Salmo 150”, de Anton Bruckner,

Aunque las obras del compositor de origen austriaco Anton
Bruckner fueron rechazadas de forma visceral durante mucho tiempo,
casi todas sus piezas recibieron el reconocimiento que merecían, el
cual gozó mucho antes de fallecer.

Anton Buckner nació el 4 de septiembre de 1824, en Anselfen, un
pequeño pueblo al norte de Austria. Recibió sus primeras enseñanzas
musicales por parte de su abuelo y de su padre, quienes eran
profesores, y siguiendo la tradición, él también pensaba serlo.

Tras la muerte de su padre, en 1837, su familia decidió
trasladarse a las afueras de la ciudad de Linz, a donde fue enviado a
continuar sus estudios a la Abadía de Sankt Florian, una institución
religiosa y cultural de gran prestigio, de la que se graduó en 1841.

Luego consiguió el puesto de ayudante de profesor en una escuela
ubicada en la provincia de Windhaag. Por esa época presentó una
audición de órgano en Linz, para cubrir una plaza de maestro en la
Abadía de Sankt Florián.

Consiguió el puesto y la posibilidad de dedicarse por completo a
la música. En Linz permaneció 13 años trabajando en el Colegio de
Sankt Florian y durante esta etapa amplió y consolidó sus
conocimientos musicales bajo la dirección de Simon Sechter.

El compositor buscó un estilo propio que se plasmó en obras como
el “Cuarteto para cuerdas en do menor” (1861) y “Obertura en sol
menor 1863”. Sin embargo, la pieza con mayor éxito de este periodo
fue la “Misa en re menor”. Con ésta, la crítica se mostró favorable.

Tiempo después, en 1867, Brucker sufrió una crisis nerviosa,
ocasionada por dos causas: la primera, el exceso de trabajo en Linz,
y la segunda, la lucha que el compositor mantuvo entre el lenguaje
conservador de la música sacra y la nueva expresión musical de
carácter sinfónico.

Sigue
Inauguran festival. dos. sinfónico.

Una vez recuperado, aceptó ser catedrático en el Conservatorio
de la Sociedad de Amigos de la Música de Viena y de la Universidad de
la misma ciudad.

A partir de este momento, Bruckner concentró la mayor parte de
su energía en escribir sinfonías, sin embargo, sus obras fueron mal
recibidas, consideradas “salvajes” y “absurdas”.

En aquella época, la escena musical vienesa estaba dividida
entre los partidarios del estilo musical de Richard Wagner y los que
preferían la música de Johannes Brahms.

Al dedicar a Wagner su “Tercera Sinfonía”, sin desearlo, se
ubicó en uno de los dos bandos, como representante de este compositor
en Viena, opinión que no le favorecía.

A pesar de todo, Bruckner tenía partidarios, entre los que se
contaban famosos directores de orquesta como Arthur Nikisch y Franz
Schalk. Estos intentaron acercar su música al público.

Con este buen propósito propusieron al compositor gran cantidad
de modificaciones a sus obras para hacer su música más aceptable
entre el público.

Bruckner consintió realizar algunas modificaciones, aunque se
cercioró de conservar sus manuscritos originales, seguro de su
validez. Estos fueron posteriormente legados a la Biblioteca Nacional
de Viena.

Tras estas modificaciones a sus obras, el compositor regresó por
un tiempo a la música sacra, compuso “Te Deum”, en do mayor, captando
la atención del público, sin embargo, su éxito definitivo se produjo
con el estreno de la “Sinfonía número 8”.

A los 68 años de

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