Presentan dos magnas exposiciones en el Museo Casa Diego Rivera

* “Joaquín Clausell” y “Juandrés Vera”, las muestras

Guanajuato, 10 Oct (Notimex).- En el número 47 de la calle de
Positos en esta ciudad colonial -reconocida como Patrimonio Cultural
de la Humanidad por la UNESCO-, se encuentra la vieja casona remozada
donde nació el célebre muralista mexicano Diego Rivera.

Con motivo de la 36 edición de la llamada “Fiesta del Espíritu”
-Festival Internacional Cervantino-, actualmente el Museo Casa Diego
Rivera alberga en sus salas dos magnas exposiciones de pintura,
tituladas Joaquín Clausell, el impresionista campechano, y Juandrés
Vera. Síntesis.

Al conocer la casa donde nació y vivió su infancia Diego Rivera,
el visitante comprende su añoranza por la tierra provinciana que lo
acompañó por toda su vida, y lo llevó constantemente a rememorarla en
los viejos barrios de Coyoacán y San Angel, símiles urbanos de una
patria chica que dejó para siempre en 1897.

Igual experiencia tuvo al conocer Toledo, cuyo acento español y
morisco le reflejaron, como en un espejo, a su hermana ciudad de
Guanajuato. El muralista nació en esta casa el 8 de diciembre de 1886
y en una de las habitaciones se conserva la cuna que meció sus
primeros sueños.

El resto del inmueble plasma la refinada sencillez de objetos en
madera y latón que caracterizaron una época marcada por el
porfirismo, cuando contrajeron matrimonio sus padres: el profesor
Diego Rivera Acosta y la señorita María Barrientos y Rodríguez.

El matrimonio habitó la planta baja de la casa, donde se aprecia
un viejo sillón de cuero, una mesa de caoba cubierta con un impecable
mantel de encaje, varios cuadros de autores anónimos, que nos hablan
del ambiente culto que disfrutó el pequeño Diego durante su infancia
y que marcaría su destino para siempre.

En la sala se conserva un pequeño librero con algunas obras en
francés, de las cuales sobresale la colección Hombres Ilustres
Mexicanos (1912). Quién iba a decir que con el tiempo, el propio
muralista formaría parte de ella, al ser reconocido mundialmente no
sólo por su excelsa obra, sino también por revalorar las antiguas
culturas mesoamericanas.

Esas expresiones plásticas habían sido poco a poco marginadas
por una sociedad europeizada, pero fue así que Rivera se convirtió en
el iniciador de lo que sería una auténtica revolución cultural, con
raíces nacionalistas.

Fue durante el gobierno de Luis Echeverría (1970-76) cuando se
ordenó la remodelación del inmueble, para convertirlo en el Museo
Casa Diego Rivera, que alberga al Instituto Estatal de la Cultura de
Guanajuato.

En el segundo y tercer niveles de la casa, se conserva una vasta
cantidad de obras originales que Rivera realizó en diferentes
períodos de su prolífica vida, en los cuales se observan diversos
estilos e influencias.

Por medio de ellos, el maestro consideró que México había
encontrado su verdadera identidad como pueblo y como nación,
integrándose a los más altos valores de su cultura original.

A más de medio siglo de su muerte, el Museo Casa Diego Rivera,
al igual que el Museo Estudio de San Angel, el Anahuacalli y la Casa
de Frida Kahlo, constituyen además de un legado de valor artístico
incalculable, el homenaje perenne que rinde el pueblo mexicano a uno
de sus grandes artistas, cuyos restos reposan en la Rotonda de las
Personas Ilustres.

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