.Compara artículo, piezas de Antonio Berni con otras obras de su país.

México, 12 Oct (Notimex).- Apunta Diana Wechsler -historiadora
del arte y especialista en el período de entreguerras- en un artículo
de elclarin.com, publicado el pasado 3 de este mes, las semejanzas
que existen en los trabajos artísticos de Raquel Forner y Antonio
Berni, los dos reconocidos artistas plásticos argentinos.

Durante los años 30 y 40, Forner había realizado dos grandes
series: una referente a la Guerra Civil Española y otra no menos
importante de la Guerra Mundial, “ambas con una figuración
monumental”, señala la historiadora.

Ambos. miembros del Grupo de París, Raquel Forner y Antonio
Berni son los artistas más destacados de la historia del arte
argentino.

El recorrido de Forner, dice Wechsler, es en el sentido de que
va transitando por distintos planteamientos estéticos relacionados
con sus necesidades expresivas y con distintos momentos de las artes
visuales en el país y en el mundo, de igual forma lo hizo Antonio
Berni.

El destacado pintor y ceramista argentino Antonio Berni, vocero
de la lucha contra la injusticia y amante de la vida, murió el 13 de
octubre de 1981, con lo que dejó un vacío en el quehacer artístico de
su país y la añoranza del amor que se transmite por medio de su arte.

Delesio Antonio Berni, su nombre completo, nació en la ciudad de
Rosario, provincia de Santa Fe, el 14 de mayo de 1905. Su padre
Napoleón Berni, sastre de profesión, y su madre Margarita Picco, ama
de casa.

Antes de los 10 años, en 1914, ingresó en el taller de vitrales
Buxadera y Cía., donde recibió las enseñanzas de su fundador, un
artesano catalán. Al regresar su padre a Italia, el artista viajó a
vivir en la casa de sus abuelos, en Argentina.

La desparición de su padre durante la Primera Guerra Mundial lo
hundió en una gran tristeza, por lo que en su nombre estudió pintura
en el Centro Catalá de Rosario. Su primera muestra la montó en 1920,
en el Salón Mari de su patria natal.

Con el entusiasmo del éxito, tal experiencia la repitió en 1921,
1922 y 1924, y un año más tarde presenta sus obras en la Galería
Witcomb de Buenos Aires.

Gracias a la fama lograda por sus primeras creaciones de paisaje
impresionista, también en 1925 el Jockey Club de Rosario le otorgó
una beca para estudiar en Europa. Llegó en noviembre de ese año a
Madrid, España, capital en ese entonces del arte occidental.

Cada vez con más experiencia, el retratista y muralista inauguró
en febrero siguiente en el Salón de Madrid “Puerta cerrada”, un
paisaje madrileño que llamó la atención de los amantes de la pintura
y le permitió seguir con éxito su carrera de artista.

En los años siguientes pintó en el país ibérico “Toledo o el
religioso” y “El torero calvo” para después viajar a París, donde
entró en contacto con otros artistas argentinos, como Aquiles Badi,
Alfredo Bigatti, Xul Solar, Héctor Basaldúa y Spilimbergo.

Fue en la llamada Ciudad Luz, donde el autor de “Desnudo” tomó
cursos con los pintores franceses André Lothe y Othon Thon Faiesz,
artistas de los cuales obtuvo influencia que se plasmó en una serie
de desnudos figurativos.

Antes de su regreso a Rosario, Argentina, el artista pintó la
serie de paisajes de Arcueil y uno sobre París. Sin embargo, en su
país estuvo apenas unos meses pues gracias a otra beca regresó a la
capital francesa.

Viajó por las principales ciudades de Europa y llevó a cabo
exposiciones de su trabajo reciente, tuvo suerte y conoció al poeta y
novelista francés Louis Aragón, uno de los líderes del movimiento
dadaísta y surrealista, en el cual lo introdujo.

Con esta influencia ejecutó nuevas obras y montó nuevas
exposiciones en diversos países, incluido Argentina. Otros contactos
le llevarían a la lectura de Carlos Marx, que estaría muy presente en
la vida del autor.

De vuelta a su país, ya casado ocupó un empleo municipal en
Rosario, hizo una vida política activa y en 1932 presentó la muestra
surrealista “Primera exposición de arte de vanguardia”, in

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