El español Ismael Serrano canta en México para “estrechar el océano”

MÉXICO (AFP) – El cantautor español Ismael Serrano ejerció por primera vez en esta gira de marinero en tierras mexicanas y arrojó las redes de sus canciones sobre teatros de Puebla (centro), Guadalajara (oeste) y Ciudad de México para “estrechar el océano” que separa a América de Europa.

Tras Costa Rica, México fue este fin de semana la segunda parada de la travesía latinoamericana en la que Serrano está presentando su último disco, ‘Sueños de un hombre despierto’ (2007), con un espectáculo más austero que en su periplo español.

Acompañado únicamente por su fiel Freddy Marugán, virtuoso guitarrista, el madrileño apareció en Ciudad de México vestido como el típico buscavidas portuario en un escenario que simbolizaba un imaginario pueblo costero llamado Peumayén, ‘lugar soñado’ en lengua mapuche.

Deambulando por el muelle, Ismael Serrano inició un viaje compartido por su ya consolidado universo: canciones que tratan de despertar conciencias y sentimientos adormecidos, relatos entretejidos a base de ternura y humor y un diálogo constante con el público, con el que sabe bromear de forma amable.

“La única lucha que se pierde es la que se abandona”, fue uno de sus mensajes para navegantes.

Para este cantautor de 34 años, los conciertos en América Latina son mucho más que un complemento para rematar las giras que emprende desde sus inicios en 1997. La región le ha proporcionado decisivas referencias musicales (Silvio Rodríguez, Pablo Milanés), poéticas (Pablo Neruda, Mario Benedetti) y políticas (Che Guevara, subcomandante Marcos).

Una deuda imposible de saldar que le llevó a decidir que el segundo disco en directo de su carrera, que saldrá próximamente, registrara sus conciertos de mayo pasado en el teatro Gran Rex de Buenos Aires.

El próximo 15 de octubre actuará en Guatemala y después se subirá a escenarios de Ecuador, Perú, Paraguay, Argentina y Chile.

La música “estrecha el océano”, aseguró Serrano a los presentes, y con esta intención empleó su ya castigada voz durante las dos horas y cuarenta minutos de recital, en el que no se abstuvo de recordar el reciente 40 aniversario de la masacre de Tlatelolco ni de denunciar la impunidad de esos crímenes.

“Supe que todo había terminado” fue el contradictorio verso que eligió para abrir el concierto. Expuso la mayor parte de las canciones de su octavo y último trabajos discográficos y ofreció ese puñado de temas que se perfilan como clásicos.

‘Papá cuéntame otra vez’, ‘Vine del norte’, ‘Recuerdo’ y ‘Ya ves’ fueron los más coreados por las casi 500 personas que llenaron el Teatro de la Ciudad de México.

No obstante, sin más coro que la guitarra de Marugán y la suya propia el repertorio sonó demasiado monótono para quien no sepa escarbar en los ligeros matices de la obra de Serrano, considerado heredero de Paco Ibáñez, Joan Manuel Serrat y otros maestros de la canción de autor.

El público le agradeció su entrega acostumbrada (“soy un profesional”, bromeó Serrano) y cumplió con su parte del ‘pacto ficcional’, ese acuerdo tácito por el cual los asistentes creyeron y sintieron en carne propia los éxitos y fracasos en asuntos del corazón que les cantó el madrileño.

Sus seguidores consideraron suficientes los dos bises que ofreció el cantautor -la inevitable ‘Plaza Garibaldi’ sonó en el último de ellos- y salieron a la noche clara de la capital dispuestos, ellos también, a darle una capa de poesía a su vida cotidiana.

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