Maras, el crimen en papel fotográfico

Una de las fotógrafas con mayor reconocimiento internacional, la española Isabel Muñoz, presenta en México 60 imágenes de las pandillas salvatruchas, bajo el nombre “La cultura de la violencia”.

En las cárceles de la República de El Salvador, uno de cada tres reclusos pertenece a la Mara Salvatrucha. Más de 12 mil presos guardan innumerables historias de crimen y violencia que pueden ser leídas en los múltiples tatuajes que cubren su piel.

Este fenómeno de violencia desatado en las últimas décadas en distintos países de América es el eje de la muestra fotográfica Maras. La cultura de la violencia, de Isabel Muñoz (Barcelona, 1951).

El ensayo fotográfico es, en palabras de su autora, un trabajo sobre la utilización del cuerpo como forma de expresión. “Cuando estaba trabajando en Etiopía retratando a unas tribus que usan su cuerpo como libro para comunicar su entorno, llegó a mis manos un artículo periodístico sobre los maras.

“Hasta ese momento yo no tenía conocimiento de esas pandillas, al ver esa realidad me pregunté: ‘qué estamos haciendo para que la juventud necesite tatuar su cuerpo de esa manera’. Fue cuando me planteé realizar este trabajo”.

En 2006, la fotógrafa se encontraba ya en uno de los países que registra una importante población de estas pandillas: El Salvador. “Decidí viajar a este país como pude elegir cualquier otro, pero en ese momento me pareció que era el más seguro.

En realidad llegué en un mal momento porque justo en 2006 había reelecciones y todas las cárceles estaban en alerta roja, así que el acceso a estos lugares resultaba bastante complicado”, narra la fotógrafa.

Fue entonces que gracias a la ayuda del sacerdote salesiano Pepe Moratalla, encargado de la rehabilitación de mareros en el Polígono Don Bosco, de San Salvador, que consiguió la autorización del jefe de los servicios penitenciarios para entrar, así como el permiso de los jóvenes para ser retratados.

Con el aspecto logístico resuelto, para Muñoz lo que seguía era darle rienda suelta a lo que más le gusta en la vida: tomar fotos. El resultado de esas sesiones de trabajo es lo que se presenta en esta muestra que permanecerá en México hasta el 31 de diciembre.

La serie, compuesta de retratos, muestra a hombres y mujeres que cuentan con su piel el ingreso a estas pandillas, su relación con la familia, la muerte, el amor y la violencia.

“El primer día que estuve en una cárcel fue impresionante. Para empezar, yo nunca había pisado una y lo primero que me agobió fue la falta de libertad. De las cárceles de mujeres me llamó mucho la atención la coquetería que tienen, también está la cuestión de la maternidad. Por otro lado están las celebraciones, allí me tocó presenciar eventos tan importantes como el día de la madre o una boda”.

Satisfecha de los resultados y de presentar esta muestra en la Ciudad de México, la fotógrafa trabaja actualmente en la frontera sur de México, “haciendo el viaje en El Tren de la muerte para contar las historias de estas personas y de la relación tan especial que surge entre los migrantes en esos días de viaje, así como las historias de los que vuelven, todas tratadas siempre con mucho respeto al ser humano”, finaliza Isabel Muñoz.

Maras. La cultura de la violencia. Centro Cultural del México Contemporáneo. Leandro Valle 20, colonia Centro Histórico, a un costado del Templo de Santo Domingo.

Fuente:[email protected]

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