Hispanos, doblemente afectados por la crisis

José López Zamorano

Es una triste realidad que los hispanos hemos pagado históricamente los platos rotos por los problemas causados por otros. Por desgracia, la actual crisis financiera no ha sido la excepción y, nuevamente, estamos siendo víctimas dobles del descalabro económico.

En primer lugar fuimos objeto de un desproporcionado número de hipotecas de alto riesgo que fueron negociadas en desventaja y en términos que parecen una hoja la ruta a un embargo inmobiliario inevitable. Ciertamente muchos hispanos adquirieron viviendas fuera de sus posibilidades reales, pero la abrumadora mayoría buscaba hacer realidad el sueño americano de tener una vivienda propia. En el camino, muchos fueron por desgracia objeto de abuso por prestamistas inescrupulosos que nunca les explicaron a cabalidad el costo real de la hipoteca.

Y ahora que la crisis hipotecaria se convirtió en un terremoto financiero internacional que ha golpeado los cimientos de la economía estadounidense y de otras, así como la creación de empleos y el crédito, es una triste paradoja que los hispanos estemos entre los más lastimados económicamente.

La cifra de desempleo hispana se ha disparado más allá del promedio nacional de 6.1 por ciento. Los latinos somos ahora el 7.8 por ciento de las 9.5 millones en las filas de la desocupación laboral, conforme la crisis ha echado por tierra cientos de miles de trabajos en la construcción y otros sectores de trabajo intensivo.

Por si fuera poco, han incrementado las redadas contra los inmigrantes indocumentados. Apenas hace unos días fuimos testigos de una redada masiva del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) en Carolina del Sur, donde más de 300 personas fueron detenidas, la mayoría procedente de México, Honduras y El Salvador. ¿Será casualidad que ocurran las redadas a unas semanas de las elecciones presidenciales?

Esta realidad debe ser un estímulo adicional para la participación política de la comunidad hispana. Con las elecciones del 4 de noviembre a la vuelta de la esquina, está claro que la madurez plena de los hispanos como la principal minoría de Estados Unidos, pasa por la necesidad de tener un peso electoral, por lo menos similar, a su peso poblacional.

Es necesario por ello emitir un voto razonado y elegir a aquella persona que se identifique con nuestros intereses. Sólo haciendo valer nuestra capacidad de influir en el curso de eventos, se nos tomará en serio, no sólo cada ciclo electoral, sino como una comunidad pujante que está destinada a seguir siendo un actor central en la historia del país.

La Columna Vertebral
Un Servicio de La Red Hispana

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