¿Quién escribió la Biblia?

El Antiguo Testamento presenta dos líneas directrices básicas y contrapuestas. Una de ellas la constituyen los aspectos en los cuales las personas que efectivamente se aferran a la voluntad de Dios, cumpliéndola y viviéndola, por ejemplo según los Diez Mandamientos que trajo Moisés, quien al igual que muchos otros profetas trajeron a lo largo de los años la Palabra de Dios viva, expresándose ésta en cómo deseaba Dios que se hicieran las cosas.

Podríamos decir que es la línea positiva: Dios está en lo más interno de todos los seres humanos, en lo más interno de toda la Creación. Él quiere el amor al prójimo, también el amor al enemigo.

Con el transcurso de la historia se formó un grupo, el de los sacerdotes. Ellos constituyen la otra poderosa vertiente que dejó su férrea impronta en el Antiguo Testamento. Esta directriz sacerdotal se manifestó cada vez más en contra de los profetas, a pesar de que no tenían una inspiración directa de Dios, ni tampoco la consciencia elevada para comunicarse con El, lo que no debía parecerles algo importante.

Al negarse a la conducción de los profetas y quizás buscando reconocimiento, adoptaron e introdujeron el culto de los pueblos paganos cercanos a Israel, es decir, idolatría, sacrificio de animales y ceremonias violentas. (Un buen ejemplo puede verse en el Deuteronomio). En esta corriente llamémosle sacerdotal, Dios es un Dios lejano que necesita victimas, ceremonias y ritos y donde queda poco lugar para la conducción directa. Esta actitud del hombre-dios ha traído posteriormente consecuencias dramáticas para la humanidad.

Los 1000 años a. de c. y los 100 d. de c. son periodos en los que hubo un sinfín de autores con diferentes escrituras. En estos años también hubo recopilaciones de diversas fuentes que además eran remodeladas una y otra vez. No se puede decir por tanto que Dios es el autor de la Biblia, es más, desde el rigor científico se puede demostrar y afirmar que además de escribas y letrados, hubo también autores como narradores, poetas, incluso cantantes, personas incapaces de mantener los textos originales.

Un claro ejemplo de los añadidos realizados en el Antiguo Testamento por los sacerdotes lo encontramos en los pasajes de Moisés, donde supuestamente Dios detalla minuciosamente las normas y preceptos de cómo debían ser las vestiduras de éstos. El llevar vestimentas sacerdotales debía darles prestigio, licencias y un nuevo estatus para hablar con Dios. Esto fue hasta tal punto introducido e inculcado que hoy día todavía sigue siendo así. En aquel entonces si un sacerdote se atrevía a entrar en el santuario para hablar con Dios en nombre del pueblo sin las vestiduras correspondientes, moriría. De ello se deduce que en realidad el principal elemento de comunicación entre el sacerdote y Dios, son las vestiduras, y no la persona.

Aunque se puede especular del por qué esto llego a ser así, parece claro que los sacerdotes siempre se han interpuesto entre Dios y los hombres, haciendo callar a Este para hablar ellos. Por lo que lo decisivo, lo más importante no era Dios, sino ellos, los sacerdotes, quienes hasta nuestros días han mantenido vivas las viejas tradiciones, ceremonias y rituales mágicos de aquel entonces. ¿Hasta que punto han sido las iglesias herederas del ancestral paganismo introducido en el Antiguo Testamento?, ¿Hasta qué punto queda algo de la voluntad de Dios en la iglesia?

Teresa Antequera Cerverón

www.vidauniversal.org

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