Alerta FAO sobre aumento de desnutrición en El Salvador

Por Arely Muñoz.

San Salvador.- La actual crisis alimentaria y económica mundial genera más desnutrición y pobreza extrema en El Salvador, golpeada por el alto costo de la vida que ha derivado en un menor poder adquisitivo para las familias, consideraron expertos.

Especialistas del Fondo de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y de otros organismos internacionales coinciden en que la población de este país centroamericano no carece de productos, sino de dinero para adquirir lo que requiere la ingesta diaria.

A juicio de los expertos consultados por Notimex, esta situación lleva a la desnutrición y a la pobreza extrema en esta nación.

Al conmemorarse el Día Mundial de la Alimentación, la representante de la FAO en El Salvador, Delmy Linares, indicó que este país tiene un 18.9 por ciento de su niñez en un estado de desnutrición crónica, lo que afecta a su crecimiento.

En tanto, un 18 por ciento de las mujeres entre los 15 y 49 años padecen desnutrición.

Para Linares, las autoridades centrales ejecutan acciones para enfrentar esta situación, en las cuales participa la FAO, sin embargo, “aún hay mucho por hacer en el tema de la seguridad alimentaria nutricional”.

“Trabajar con la normativa, con la coordinación institucional es otro factor que todavía hay que impulsar bastante, aún cuando se ha avanzado mucho en los últimos años”, aseguró la experta del organismo internacional.

Con respecto a la obesidad, Linares explicó que con base en los estudios realizados, “se ve que hay bastantes personas con problemas de obesidad, que tiene que ver con lo que es educación” sobre qué y cómo debe comerse.

A criterio de la especialista de la FAO, cuando la gente habla de seguridad alimentaria sólo se refiere a la producción, pero olvidan que el tema va más allá que tener alimentos a disposición.

“El objetivo final de comer es tener una buena nutrición, buena salud para que uno pueda desarrollarse de manera adecuada” y los granos representan una importante fuente de alimentación, subrayó.

Agregó que este país ha tenido deficiencias y se ha visto obligado a importar esos productos, aunque el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) ha dicho que buscará la autosuficiencia en la cosecha de maíz.

La FAO espera que El Salvador pueda autoabastecerse en un periodo de tres años ayudado con el programa gubernamental de semilla mejorada de granos básicos, que incluye también el frijol, que junto con el maíz representan la dieta más importante de los salvadoreños.

“Se está incrementando también la producción de arroz y de sorgo a través de la empresa privada”, manifestó la experta, aunque aseveró que el problema en este país es la falta de acceso.

“Aquí hay fríjol, el problema es el precio, aunque éstos han bajado últimamente porque ya están saliendo las producciones de este año y de acuerdo con datos oficiales, la cosecha de frijol y maíz para este años se va a incrementar”, recalcó.

“En El Salvador existen alimentos por todos lados, ya sea producido o importado, no es por falta de productos que las familias puedan tener problemas para comer o estar desnutridas, sino que más bien por un problema de acceso a éstos por no tener dinero”, acotó.

La FAO viene trabajando junto con el gobierno desde 2002 para una política alimentaria, pero Linares insistió que “hace falta mucho por hacer, aunque ya hay más conciencia en las instituciones de trabajar y ver la desnutrición como un problema multi-institucional”.

Indicó que se ha trabajado también en minimizar el impacto de la carestía de los alimentos derivados de los altos precios del petróleo con la entrega de paquetes de semillas mejoradas a los pequeños agricultores.

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) en El Salvador reveló hace unas dos semanas que la crisis alimentaria ha creado más de un millón de nuevos pobres en Centroamérica, de los cuales más de 160 mil pertenecen a este país.

Un informe de la FAO reveló que a nivel latinoamericano la cifra de nuevos pobres se incrementa a seis millones de personas, confirmó Linares.

En medio de esta situación, en la que faltan alimentos en la dieta de los salvadoreños, las autoridades también trabajan en el combate a la obesidad derivada de los malos hábitos de alimentación.

El gubernamental Centro para la Defensa del Consumidor (CDC) de El Salvador propuso al Ministerio de Educación controlar la calidad de los alimentos y bebidas que se venden las escuelas públicas, ya que en algunos casos contribuyen a la obesidad infantil.

Diana Burgos, representante del CD, recordó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) está preocupada por los problemas de sobrepeso y obesidad en la niñez, que se podrían convertir en una epidemia global.

Burgos explicó que un estudio realizado sobre El Salvador arroja que el 38 por ciento de los niños menores de siete años tiene problemas de sobrepeso, una situación que viene en ascenso desde 2003.

La iniciativa de la institución busca reducir esos niveles de obesidad y lograr que los estudiantes no consuman comida chatarra, ya que producen diabetes, dolencias cardiovasculares e hipertensión, entre otros, subrayó.

Por su parte, la Asociación Nacional de Productores Rurales de El Salvador (AMPRES) consideró importante firmar un “pacto social” con el objetivo de sacar a la crisis al pequeño agricultor, generar empleo y dotar a la población de mayor acceso a la canasta básica.

El dirigente de esa gremial, René Rivera, anotó que con su política de apertura a la economía, este país ha llegado a depender del 80 por ciento del arroz que importa, un 100 por ciento del maíz amarillo y 12 por ciento de maíz blanco.

“Eso impacta directamente en la inflación que subió a un 9.9 por ciento, lo que dificulta a la población que vive en la zona rural a adquirir la canasta básica, lo que reduce el poder adquisitivo de la gente”, advirtió.

Rivera se pronunció por ayudar y nutrir a los salvadoreños en extrema pobreza o severa, “más allá de la Red Solidaria, mediante un programa de cocinas y comedores comunitarios que permita a las personas de escasos recursos obtener alimentos y fortalecer la agricultura”.

La Red Solidaria consiste en dotar a las comunidades pobres de servicios básicos y entregar 15 ó 20 dólares a cada familia cada dos meses para ayudarlos económicamente, pero con la condición que envíen a sus hijos a las escuelas, a las unidades de salud.

El plan que se concentra en los municipios considerados más pobres de esta nación es criticado por una buena parte de los sectores salvadoreños que señalan que con 15 dólares no se frena la pobreza.

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