Alto índice de desnutrición infantil en Guatemala

Por Pablo Palomo Reyna.

Guatemala.- Guatemala, con el mayor índice de desnutrición infantil entre las naciones de América, se encuentra sin adelantos significativos que le permitan celebrar el Día Mundial de la Alimentación que se conmemoró el jueves en el mundo.

El vicepresidente de Guatemala, Rafael Espada, un afamado cardiólogo que ha hecho carrera en Estados Unidos y se encarga de mejorar la infraestructura de Salud en el gobierno del presidente Alvaro Colom, ratificó el compromiso para reducir el nivel de desnutrición infantil.

“Es una de las mayores vergüenzas del país”, afirmó el vicepresidente al lamentar el elevado índice de desnutrición crónica que afecta a la mitad de la población de niños guatemaltecos de entre cero y cinco años de edad. El vicepresidente, en un discurso durante el acto por el Día Mundial de la Alimentación, afirmó que el gobierno no desmaya y dedica todos los medios a su alcance para salvar a los niños de la desnutrición y propiciar la seguridad alimentaria en el país.

Gobiernos pasados y sucesivas autoridades del sector Salud han coincidido en el lastre representado por la desnutrición de la mitad de la población infantil, pero han quedado cortos en las acciones para revertir la situación atribuida a “la pobreza estructural”.

Del total del índice de 50 por ciento de niños guatemaltecos con desnutrición crónica, la mayoría -más del 70 por ciento- son niños indígenas, de acuerdo con datos oficiales.

Los indígenas, que representan casi la mitad de los más de 13 millones de habitantes, son también el sector dominante en las mediciones de pobreza en el país (55 por ciento de los guatemaltecos viven en pobreza y 15 por ciento en pobreza extrema).

Los niveles de desnutrición y de inseguridad alimentaria alcanzan niveles críticos en regiones del oriente, donde se ubican decenas de los 48 municipios (de un total de 332) con los mayores índices de miseria, de acuerdo con un “mapa” oficial de la pobreza.

Los municipios de Camotán, Jocotán y Olopa, del oriental departamento de Chiquimula, fronterizo con El Salvador, fueron noticia a finales del gobierno de Alfonso Portillo (2000-2004) y principios del anterior de Oscar Berger (2004-2008) por denuncias de hambruna severa.

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) presentó el pasado 30 de septiembre un informe, según el cual la población que sobrevive en la pobreza aumentó en alrededor de 1.2 millones de personas por los altos precios internacionales de los alimentos básicos. La investigación destacó que en Guatemala “la pobreza relativa podría aumentar en un 5.2 por ciento y la pobreza extrema en un 4.5 por ciento” y advirtió que será necesario prepararse pues los precios de los alimentos no bajarán en el mediano plazo.

El jefe de la oficina del PMA en Guatemala, Willem Van Milink, dijo a Notimex que expertos han alertado a las autoridades de los países debido a que las reservas mundiales de alimentos básicos “están en su nivel más bajo de los últimos 30 años”.

Una red de organizaciones no gubernamentales, de defensa de la seguridad alimentaria y de activistas de derechos humanos, reunidos en un foro en las instalaciones de la mayor universidad estatal del país, sostuvo en una declaración que el déficit alimentario es grave.

“La manifestación física más clara de la situación de hambre es la desnutrición, que actualmente padece el 49.3 por ciento de niñas y niños a nivel nacional”, indicó el grupo de activistas.

Citó datos oficiales recientes que ubican a Guatemala “como el tercer país a nivel mundial con mayor número de población total desnutrida, el primero a nivel latinoamericano y como el segundo territorio con mayores desigualdades económicas en la región”.

“Esta situación muestra que la problemática alimentaria nacional va mucho más allá de la escasez de alimentos, es el resultado de un proceso histórico que excluye a la mayoría de la población de los recursos necesarios para vivir en condiciones dignas”, puntualizó.

Por su parte, la Secretaría

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