Diálogo político para destrabar crisis al borde del fracaso en Bolivia

LA PAZ (AFP) – Un diálogo entre oficialismo y oposición para acordar la convocatoria a un referendo por la nueva Constitución boliviana estaba al borde del fracaso, mientras avanzaba este jueves una marcha de miles de sindicalistas sobre La Paz como presión al Congreso para que de vía libre a esa consulta, vital para Evo Morales.

El gobernante Movimiento Al Socialismo (MAS) y el opositor Podemos, las principales fuerzas parlamentarias, se culparon mutuamente de trabar el acuerdo orientado a concertar la aprobación de la nueva Carta Magna que exige el oficialismo y los gobiernos autónomos regionales que reclama la oposición.

El fondo de la discusión es la necesidad del gobierno de Morales de aprobar la Constitución de corte indigenista y estatista que fue aprobada inicialmente por una Asamblea Constituyente en 2007 de una manera que la oposición considera irregular.

Primero las autoridades regionales, y ahora la oposición política, han cuestionado ese texto, razón por la cual se ha buscado aplazar el referendo, mientras que el gobierno quiere agilizar su aprobación (que da por descontada), con lo cual el presidente quedaría habilitado para ser reelegido.

“Denunciamos que una fracción de la ultraderecha no quiere acuerdos políticos en el país”, afirmó el influyente diputado oficialista César Navarro.

“Lamentablemente cada vez hay más evidencia de que sólo una parte muy pequeña del MAS estaría apostando al diálogo. Pareciera que mucha gente, sobre todo gente muy influyente, estaría apostando sólo a la imposición”, replicó el opositor Oscar Ortiz, presidente del Senado.

Las conversaciones en el ámbito legislativo se han trabado en una serie de artículos de la nueva ley fundamental.

Fuentes extraoficiales indicaron que la oposición cuestiona varios artículos de la nueva Constitución, incluyendo el que permitiría a Morales postularse por dos períodos más hasta el 2019, pese a que la ley con la que fue elegido dice que su mandato concluye en enero de 2011.

Organizaciones patronales y profesionales de la prensa también se sumaron a las críticas al texto constitucional, cuestionando en particular al artículo que obliga a que la información de los medios responda a criterios de “veracidad”, lo cual los dejaría a las puertas de una censura.

Félix Rojas, poderoso senador del MAS, dijo que los cuestionamientos -como los que según él formulan los partidos rebeldes- sólo buscan dilatar la ley de convocatoria a referendopara aprobar la nueva Constitución, “porque se sienten derrotados y sólo quieren oponerse como sea a este proceso de cambio”.

Para acelerar la convocatoria en el Parlamento al referendo -que el gobierno prevé para febrero de 2009- el oficialismo moviliza desde el lunes pasado a sus fieles sindicatos mineros y campesinos en una marcha por los Andes hasta La Paz que podría concluir en un cerco sobre el Congreso la próxima semana.

“Hemos dado plazo hasta las cinco de la mañana (09H00) del viernes para que se apruebe la convocatoria a referendo”, declaró el dirigente campesino Fidel Surco, uno de los líderes de los manifestantes, quien acotó que la caminata hizo un alto en una comarca rural a 100 km de la capital.

Si no hay acuerdo, los cerca de 10.000 manifestantes reiniciarán su movilización hacia la sede de gobierno para forzar a partidos de derecha y centroderecha, que controlan el Senado, a llamar a la consulta.

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