Ecuador quiere enfriar tensión con Brasil aunque sin ceder en caso Odebrecht

QUITO (AFP) – Ecuador quiere enfriar la tensión política con Brasil por la expulsión de la constructora Odebrecht, aunque mantiene en vilo el pago de un millonario crédito vinculado con el pleito, en una actitud desafiante que exasperó a la diplomacia brasileña.

“Creo que (en) el tema de Brasil -y lo único que hago es repetir lo que me dijo el canciller (Celso) Amorim- vamos a avanzar positivamente, tenemos que darle un tiempo de reposo por toda esta situación que se causó en Brasil”, estimó el jueves la canciller María Isabel Salvador.

El gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva congeló la cooperación con Ecuador debido la expulsión de Odebrecht y la fiscalizadora Furnas, pese al intento de Quito de evitar que el caso afecte su buena relación con Brasilia.

Hace ocho días las empresas fueron sacadas del país por decreto presidencial -una medida insólita para algunos analistas por tratarse de un pleito con entes privados-, al tiempo que el presidente Rafael Correa revocó los contratos por unos 800 millones de dólares que había adjudicado a la constructora.

El conflicto tuvo como detonante la paralización por daños de la hidroeléctrica San Francisco apenas un año después de haber sido entregada por la firma brasileña, que aceptó reticente sus responsabilidades aunque después fue acusada de sobrecostos e irregularidades en sus contratos.

Lula reaccionó suspendiendo la visita a Ecuador de su ministro de Transporte a una reunión en la que debía revisarse un proyecto de conexión interoceánico que también involucra a Bolivia, Perú y Venezuela.

Salvador admitió que el diálogo entre los dos gobiernos “se vio, sin duda, afectado” por el caso Odebrecht, aunque indicó que la decisión conjunta es avanzar hacia una normalización.

No obstante, la prensa ecuatoriana se hizo eco de una advertencia del canciller Amorim en el sentido de que Brasil reduciría a cero el comercio bilateral si Ecuador desconoce un préstamo por 243 millones de dólares del banco de fomento brasileño BNDES, que financió la obra San Francisco.

La balanza comercial entre los dos países alcanzó en agosto de 2008 los 552 millones de dólares, con un saldo desfavorable para la nación andina.

El gobierno ecuatoriano volvió a lanzar sospechas sobre la legitimidad de esa deuda y anunció, a través del presidente del Fondo de Solidaridad Social, Jorge Glass, que el tema ya está siendo analizado por abogados internacionales.

“Debemos investigar cómo se dio ese crédito, porque efectivamente lo da el banco de Brasil, pero no se lo da al Ecuador en el sentido de que el flujo de dinero viene a Ecuador, sino que se queda en Brasil. El dinero lo venían entregado directamente a Odebrecht”, dijo por su parte Germánico Pinto, viceministro de Areas Estratégicas.

La canciller de Quito consideró que si bien el tema tuvo una reacción “un poco fuerte en Brasil”, las relaciones volverán a su cauce normal.

Glass anunció a su vez que San Francisco reanudó el jueves sus operaciones tras casi cinco meses de paralización. “Está generando 212 MW”, dijo y enfatizó que aún no concluyen las reparaciones en la planta.

Según el secretario Anticorrupción de Ecuador, Alfredo Vera, el costo de las reparaciones de ubicaron entre 20 y 25 millones de dólares.

Añadió que “la intención de Odebrecht es que el Estado asuma el costo de las reparaciones, y dónde queda la responsabilidad del constructor”, manifestó.

La empresa se negaba en principio a pagar la reparación e indemnizar al Estado ecuatoriano por el tiempo que la central estuviera fuera de servicio (200.000 dólares diarios).

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