.Lectores lloran al leer comentarios de una obra de Arthur Miller. El laureado dramaturgo, llamado “La Conciencia Crítica de EstadosUnidos”, nació el 17 de octubre de 1915.

México, 16 Oct (Notimex).- Los lectores de lavanguardia.com
desgranaron varias lágrimas, porque ese diario español, el 12 de este
mes, en un artículo hizo comentarios de la obra “La muerte de un
viajante”, del dramaturgo Arthur Miller, llamado “La Conciencia
Crítica de Estados Unidos”, quien nació el 17 de octubre de 1915.

Cuarenta años después, afirma la nota, se quiere revivir con
nostalgia el vacío en el alma que deja la historia trágica de Willy,
el viajante de comercio que recorre en su auto Studebaker todo el
territorio de los Estados Unidos, en busca de todo y de nada, al
mismo tiempo.

Miller, hombre antibélico, laureado en vida con varios premios y
considerado por la crítica como uno de los mejores dramaturgos
estadounidenses a nivel mundial, fue hijo de una familia de
inmigrantes judíos polacos de clase media. Murió en Rosbury,
Connecticut, el 10 de febrero de 2005.

Fue perseguido por el entonces senador por el estado de
Wisconsin, Joseph Mc Carty, sospechoso de ser comunista. Hasta
nuestros días, en los escenarios de Broadway se repite incesantemente
“La Muerte de un Viajante”, sin que dejen de estar repletas las
butacas.

La notoriedad de Miller llegó a lo máximo por su activismo
social y político, su cercanía con el marxismo -él jamás fue
comunista, ni simpatizó con ese sistema- hizo que sus obras se
presentaran en todos los teatros de la Unión Soviética.

Su posición crítica hizo que los comunistas ortodoxos, quienes
no admiten sino su propia verdad, retiraron sus obras de los
escenarios.

En Miller puede conjugarse el sueño americano, logró con su
talento poner a Broadway, a sus pies y en su cama a la actriz Marilyn
Monroe, la más carnal y vaporosa diva jamás soñada por un hombre y
que hasta agosto de 1962 -fecha en que se suicidó- fue llamada “El
símbolo sexual de los Estados Unidos”.

Soñar y soñar parece ser la constante de los humanos para pasar
la vida. Hubo una época en los Estados Unidos, en donde el pueblo
americano esperaba un cambio radical como ahora, y Miller estaba en
el apogeo literario y político.

En 1960 se enfrentaban dos candidatos a la Presidencia de los
Estados Unidos, que despertaban grandes expectativas: Richard M.
Nixon (republicano) y John F. Kennedy (demócrata).
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Lectores lloran al leer/dos/demócrata).
.
Nixon aparecía como el zorro ladino y sabelotodo, Kennedy (quien
ganó la Presidencia) cautivaba con su mandíbula cuadrada, su mechón
irlandés y sus trajes bien cortados.

No existían grandes diferencias ideológicas como los candidatos
de hoy, John McCain (republicano) y Barak Obama (demócrata). Sin
embargo, la gente se inclinó por quien más soñaba, o tal vez mejor,
por quien más los pusiese a soñar. “La política es el teatro del
absurdo”, decía a Miller a menudo.

Fue hijo de una familia de inmigrantes judíos polacos de clase
media. Su padre, Isadore, poseía una próspera empresa textil, lo que
permitió a la familia vivir en Manhattan, junto a Central Park.

Sin embargo, la Gran Depresión, en 1929, acabó con la empresa
de ellos, por lo que la familia tuvo que mudarse a un modesto
apartamento en Brooklyn. Este sitio le serviría posteriormente como
modelo de la vivienda del protagonista de “La muerte de un viajante”.

Acabado el bachillerato, trabajó en un almacén de repuestos para
automóviles para poder costearse la universidad. Estudió periodismo
en la Universidad de Michigan, en la cual recibió el primero de los
premios de su vida, el Avery Hopwood, gracias a uno de sus primeros
trabajos, “Honor at Dawn”.

Tras su graduación (1938), se trasladó nuevamente a Nueva York,
donde se ganó la vida escribiendo guiones radiofónicos. A los 28 años
estrenó su primera obra en Broadway, la comedia “Un hombre con mucha
suerte”, que sólo estuvo en cartelera en cuatro representaciones.

En 1947 estrena “Todos eran mis hijos”. Con esta obra, que
permaneció en cartelera durante casi un año, recibió en 1948 el
Premio de la Crítica, otorgado por el C

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