.Sigue vigente Celio González con nuevo disco de temas remasterizados. El cantante falleció hace cuatro años a causa de un parorespiratorio.

México, 16 Oct (Notimex).- El cantante cubano Celio González,
quien formó parte de la Sonora Matancera, agrupación con la que ganó
Disco de Oro en 1964, es recordado a cuatro años de su muerte dentro
de la “Serie diamante”, una recopilación de solistas y grupos que
iniciaron su carrera en la extinta disquera Peerles.

Como parte de esa colección para festejar los 75 años de
creación de la desaparecida casa productora, se recopilaron talentos
como Agustín Lara, Los Acostas, Cuco Sánchez y Celia Cruz, así como
Celio González, editado ahora por Warner Music México.

Poco tiempo antes de que se apagará una de las voces más
privilegiadas de la Sonora Matancera, el 17 de octubre de 2004 a sus
80 años, el intérprete cumplió su último deseo, grabar un disco de
boleros con temas de José Antonio Méndez.

Celio González Asencio nació el 29 de enero de 1924, en
Camajuaní, ciudad de la entonces provincia de Santa Clara (Cuba),
solamente 17 días después de fundarse la Sonora Matancera con su
primigenio nombre de Tuna Liberal.

A los nueve años, Celio cantaba con su madre, quien le enseñó
los primeros compases, además, colaboró en la venta de algunos
productos artesanales y en el ramo de las confecciones, de donde
obtuvo el esquivo y diario sustento.

Su madre siempre lo protegió debido a su enfermedad focomelia
(defecto hereditario), el cual produjo que le faltasen dos dedos en
cada mano y en cada pie.

Luego participó en la Corte Suprema del Arte en Sancti Spiritus,
donde ocupó el segundo lugar entre los participantes.

A los 17 años estuvo en la Orquesta de Joaquín Mendive en
Camagüey, Cuba y después participó en los conjuntos Camacho, Casino
y Luis Santí, así como Los Jóvenes del Cayo, hasta fundar su propio
trío, El Nacional.

Sin embargo, a la muerte de su made Celio quiso huir de los
recuerdos, por lo que se trasladó a La Habana, donde le fue difícil
conseguir trabajo como cantante. Aunque, años después perteneció a
esa
importante agrupación y en mayo de 1955, conocido como “El Flaco de
Oro” haría pareja con “La Rumbera de Cuba”, Celia Cruz.

La primera grabación que hizo el intérprete con La Sonora
Matancera fue “Quémame los ojos”, además de ser el primer cantante de
planta del grupo musical, con el que logró éxitos como “No me engañes
más” y “Nobleza”.

En 1963, conocido también con el apelativo de “El Príncipe de
Camajuani”, grabó con La Matancera el bolero de José Dolores Quiñones
“Vendaval sin rumbo”, con el que obtuvo un Disco de Plata y se
convirtió en el número favorito del artista.

Al año siguiente recibió el Disco de Oro por el bolero “Total”,
de Ricardo Perdomo, grabado con anterioridad. En 1964 dejó en el
microsurco su último disco larga duración (LP) con la Sonora,
acompañado por Willy Rodríguez como colega de complemento.

Así, junto al colombiano Nelson Pinedo, “El Almirante del
Ritmo”; Celia Cruz, Bienvenido Granda, Daniel Santos, Alberto
Beltrán, y Miguelito Váldez, entre otras grandes figuras de la
música, González escribió las páginas más brillantes de la época
dorada de la Sonora Matancera.

Al retirarse del conjunto estacionó su brújula musical en el
norte. En Nueva York recibió el trofeo como el cantante extranjero
más popular de la colonia latina de 1965. Realizó giras por San
Francisco, Los Angeles y Miami.

El cantante cubano también destacó por sus colaboraciones con
figuras de la música como “El Niño Rivera”, Arsenio Rodríguez, Chico
O”Farrill y Tito Puente.

También se le recuerda por la producción con Pacheco, “El Zorro
de Plata presenta al Flaco de Oro”, grabado para Fania Records, que
trajo temas como “El cigarrito”, “Salsa y guaguancó”, “Amalia” y “El
toqueteo”, entre otros.

Durante un homenaje en México a la cantante cubana Celia Cruz,
antes de la muerte de la artista en julio de 2003, González cantó con
ella acompañado de la orquesta Constelación, donde quedó de
manifiesto su estilo de bolerista y rumbero.

Celio González, quien residía desde hacia tiempo en esta ciudad,
luego de nacionalizarse mexicano, siempre se mantuvo activo en su
oficio, por lo que poco antes de su muerte acaecida el 17 de octubre
de 2004, logró concluir un disco de boleros en homenaje a José
Antonio Méndez.

El cantante falleció a causa de un paro respiratorio, luego de
una peritonitis, que se le complicó. Tuvo tres hijos, Celio Lázaro
con su primera esposa y David y Elisa con la segunda, Laura Jiménez.

Otras de las canciones que interpretó con La Sonora Matancera
son “Amor sin esperanzas”, “Asombro”, “Besito de coco”, “Cien mil
cosas”, “En el balcón aquel”, “En la Nochebuena”, “Humo”, “Mi
súplica” y “No se lo diga a papá”, por recordar sólo algunas.

En el 2007 fue evocado en un libro biográfico musical, escrito
por Héctor Ramírez Bedoya. El llamado “Príncipe de Camajuani” es
integrante del libro “Celia Cruz, Alberto Beltrán y Celio González.
Estrellas de la Sonora Matancera”, que se dio a conocer en el marco
de la Feria de las Flores Medellín 2007, realizado en Colombia.

© 2006-2008 Notimex, Agencia de Noticias del Estado Mexicano

You must be logged in to post a comment Login