Tensión Brasil-Ecuador tras expulsión de empresas brasileñas

BRASILIA (AFP) – Brasil confirmó el martes que no existe “clima” para reanudar los proyectos de cooperación con Ecuador, tras la decisión de Quito de expulsar del país a dos empresas brasileñas, un tema que puso al rojo vivo la relación bilateral.

“Todo en la vida tiene límites, si el gobierno brasileño actúa como amigo y recibe hostilidad, (…) tiene que tener su reacción y su firmeza”, reaccionó el ministro de Energía brasileño, Edison Lobao, en declaraciones divulgadas el martes en la Radio CBN.

Lobao consideró “una bravuconada que no lleva a nada y no fortalece las relaciones diplomáticas” la decisión del gobierno ecuatoriano de expulsar y procesar a la constructora Odebrecht y la estatal energética Furnas, con sus respectivos funcionarios.

El canciller brasileño, Celso Amorim, calificó de “escalada retórica” las medidas contra las empresas brasileñas en Ecuador, aseguró que “nadie gana con eso”. Confirmó que “no hay clima, realmente, para cualquier negociación de proyectos” de cooperación, en declaraciones al diario Folha de Sao Paulo desde India.

En respuesta al diferendo de Ecuador, Brasil suspendió la pasada semana una misión que debía avanzar en el principal proyecto de cooperación binacional, el corredor bioceánico amazónico Manta-Manaus.

“No tiene sentido que hagamos un esfuerzo para trabajar juntos, mientas leemos noticias en periódicos diciendo que hay retaliación” contra empresas brasileñas, declaró el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva el lunes en España, al explicar por qué suspendió esa misión.

Lula llamó al diálogo, indicando que podría reunirse con el mandatario ecuatoriano, Rafael Correa, durante la Cumbre Iberoamericana convocada a final de mes en San Salvador. “Vamos a parar y sentarnos a conversar, poner las cosas en su lugar”, dijo.

El presidente Correa revocó los contratos de Odebrecht en Ecuador -valorados en unos 800 millones de dólares- y ordenó la expulsión de la constructora debido a un problema con la hidroeléctrica San Francisco, cuyas obras tuvieron que ser paralizadas un año después de haber sido entregadas.

El lunes el gobierno ecuatoriano denunció ante la fiscalía supuestos sobrecostos e irregularidades en los contratos de la constructora.

Odebrecht “lamentó” la decisión del gobierno ecuatoriano, aseguró que no cometió ninguna irregularidad, pero también advirtió que está analizando “los aspectos jurídicos y técnicos” de la decisión “antes de anunciar sus próximos pasos”, en un comunicado divulgado la noche del lunes.

Odebrecht ejecutaba cuatro grandes obras en Ecuador: dos hidroeléctricas, un proyecto de irrigación y un aeropuerto.

La empresa Furnas, de su parte, confirmó que ya terminó sus contratos de auditoría en Ecuador y que no tiene presencia en el país.

Ante versiones de que el gobierno ecuatoriano podría dejar de pagar un préstamo por 243 millones de dólares al banco de fomento brasileño BNDES que financió la obra de Odebrecht, un portavoz dijo a la AFP que el banco no se manifestará hasta tener una información oficial, que no se produjo, pero que el Banco Central ecuatoriano sería obligado a pagarlo si el gobierno no lo hace.

Brasil también está preocupado por la situación de la estatal petrolera Petrobras en Ecuador, ya que Correa indicó hace dos semanas que podría también adoptar medidas.

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