Buscan producir autos súper ligeros para ahorrar combustibles

Por Olga Borobio. Corresponsal

Berlín, 18 Oct (Notimex).- Productores alemanes de automóviles
estudian la fabricación de una carrocería más ligera a partir de
materiales como el aluminio y el magnesio para ahorrar combustibles,
en tiempos difíciles para la economía, la ecología y la energía.

La iniciativa parte del principio de que el magnesio, un metal
ligero, ejerce un efecto “casi mágico” en la producción, al permitir
reducir el peso total de la carrocería de un automóvil hasta en 30
por ciento y con ello, ahorrar combustible.

El magnesio es, además, dos terceras partes más ligero que el
acero y un tercio más que el aluminio.

Sin embargo, hasta ahora existían pocos procedimientos de
fabricación adecuados, junto a la fundición a presión, y apenas había
respuestas satisfactorias para proteger este material propenso a la
corrosión.

Con este propósito se implementó un grupo de trabajo en el que
se integraron diversas empresas automotrices y que será dirigido por
el investigador Walter Reimers del Instituto para la Ciencia y
Tecnología de Materiales de la Universidad Técnica de Berlín.

Reimers explicó que hasta el momento ha fracasado la
introducción a gran escala de este tipo de material porque es
“difícilmente deformable y presenta rigidez”.

Las mezclas tradicionales de 96 por ciento de magnesio, 3.0 por
ciento de aluminio y 1.0 por ciento de zinc sin tratamiento especial
son muy propensas a oxidarse y tampoco había una forma de soldar de
manera permanente las partes de la carrocería hechas con ese metal.

Sin embargo, por primera vez, el grupo de Reimers encontró una
vía para introducir a gran escala magnesio en la fabricación de
automóviles.

“Aprovechamos las características apropiadas del magnesio, pero
lo revestimos con aluminio, lo que tiene la ventaja de que podemos
utilizar técnicas de producción probadas para soldar aluminio”,
explicó el experto.

El magnesio y el aluminio se unen de forma muy sencilla mediante
técnicas de alta presión y con temperaturas de 330 grados Celsius se
coloca una capa de aluminio en torno a la aleación de magnesio.

Con ayuda de una prensa de extrusión con émbolo hidráulico
pueden formarse las partes de la carrocería. “Sólo nos queda mejorar
el proceso para esquinas y bordes, para que el magnesio esté
protegido de forma óptima de la humedad”, detalló Reimers.

En la actualidad se hacen simulaciones por computadora para
determinar cuál es la presión, temperatura y velocidad adecuadas para
diversas geometrías que permita los mejores resultados en el
refinado, dijo.

Pero en cualquier caso, los componentes de automóviles
producidos son casi tan ligeros como los producidos sólo de magnesio,
que permiten reducir el peso total del automóvil hasta en 30 por
ciento, agregó.

La desventaja es que el magnesio es realmente caro, lo que
podría reducir el potencial de ahorro de estos automóviles, pero para
Reimers, sin embargo, es una cuestión relativa,

“Como en casi todos los metales, la cuota de reciclaje del
magnesio es muy alta, por lo que los precios podrían bajar
rápidamente tan pronto como el uso del material esté extendido en el
mercado”, estimó.

Pese a ello, la industria automotriz en su búsqueda de ahorro
energético no deja nada por intentar y ya comenzó con la
investigación del aluminio para reducir el peso.

El material ya se utiliza para producir componentes en
motocicletas y algunos automóviles de clase media de Opel llevan en
aluminio la columna de la dirección y en otros componentes.

Un Passat, de la marca VolksWagen, tiene el armazón del volante
o el cárter de la caja de cambios en aluminio, mientras las primeras
armazones de metal de la puerta del maletero se producían en aluminio
en el modelo Lupo.

El alemán Volkswagen es uno de los impulsores del proyecto
“Superlight-Car” (Coche súper ligero), desarrollado en el marco de la
Unión Europea, en el que participan automotrices como Volvo, Fiat,
Opel, Renault, Mercedes y Porsche junto a instituciones de
investigación.

El objetivo del proyecto es lograr carrocerías un 30 por ciento
más ligeras, explicó Martin Goede, uno de los coordinadores del
proyecto.

En el futuro, los automóviles estarán hechos de acero, aluminio
y otros materiales artificiales.

Las carrocerías de puro magnesio no existirán en un corto plazo,
pues aunque el material ofrece un gran potencial, aún se necesita
solucionar cuestiones como su alto precio de mercado o la resistencia
a la corrosión.

Sin embargo, los científicos confían que abrirá las puertas a
nuevas y numerosas posibilidades para el ahorro económico, energético
y la protección del medio ambiente.

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