Kusturica apuesta a que su música se conecte con los corazones uruguayos

MONTEVIDEO (AFP) – El laureado cineasta y músico serbio Emir Kusturica, que se presentó el viernes en Montevideo con “The no smoking orchestra”, dijo que el arte es “el arma más fuerte” para combatir el capitalismo corporativo, porque comunica “a través del corazón”.

Al ser declarado “visitante ilustre” en el salón de actos del Teatro Solís, donde recibió las llaves de Montevideo de manos del intendente (alcalde) Ricardo Ehrlich, Kusturica aseguró que “el arma más fuerte que tenemos” para combatir el “capitalismo corporativo” es “el arte, y dentro del arte, la música, como forma especial de comunicación”.

Kusturica, que se presentó en Montevideo en el marco de la gira “El tiempo de los gitanos”, dijo que “el pequeño espacio del Universo que puedo llenar con mis sentimientos y mis pensamientos no es en la corriente de los medios de comunicación”, que “están reservados para los representantes del capitalismo corporativo”.

El realizador en 2006 de un documental sobre el futbolista argentino Diego Maradona, y de cintas como “Cuando mi padre salió en viaje de negocios” (1985, Palma de Oro en Cannes), “Tiempo de Gitanos” (1988), o “Gato negro, gato blanco” (1998), dijo que sus películas y su música “no forman parte de la corriente general”.

Explicó que sus filmes pueden ser vistos con “esa ironía de que yo y mi familia nos estábamos distanciando” del período del comunismo del mariscal Tito en Yugoslavia. “Quizás no identificaron el alejamiento del comunismo pero sí se identifican con el padre, la hermana, el primer amor, las luchas y muchas otras cosas que son muy específicas y muy universales”.

Por ello, sus obras tienen una “doble comunicación: una desde el corazón y otra histórica”, agregó.

“Las pequeñas naciones tenemos la idea común de ser abusados por las naciones grandes”, señaló Kusturica, y agregó que no era necesario explicar la Yugoslavia de Tito y la división este-oeste a países “como Uruguay, Argentina, Chile, porque ustedes han experimentado las dictaduras, cómo son los regímenes fascistas que Estados Unidos apoyaba aquí”.

Indicó que “todo ello fue hecho en nombre del progreso”, por lo que instó a que “la próxima vez que escuchen la palabra progreso, no la crean, porque el progreso es un crimen muy específico”.

“Por tanto, es fácil la comprensión en el cine desde el corazón entre los Balcanes y América Latina, porque tenemos el mismo enemigo histórico, el gran poder imperial que se transformó en nombre del capitalismo corporativo y que continúa impulsando el progreso”, agregó.

No obstante, aclaró: “No quiero dar la impresión de que estoy totalmente en contra del progreso, pero definitivamente estoy en contra de ese ingrediente que daña a naciones como Serbia, Uruguay, Chile, Argentina y tantos otros”.

De su lado, Ehrlich dijo que pese al mundo globalizado, “nuestras sociedades se siguen cerrando sobre sí mismas” y es “ahí que se necesita más que nunca el arte y la cultura”, porque “el arte es un instrumento de singular valor” no solo para cruzar “las fronteras que tenemos afuera, sino también las que tenemos adentro.”

Kusturica se presentó en el Teatro de Verano con “The no smoking orchestra” y su particular estilo musical “Unza-unza”, que consiste en una mezcla de punk, rock, sonidos autóctonos balcánicos y gitanos, y elementos de música griega, árabe, rusa e italiana.

El cineasta de 53 años, nacido en Sarajevo, se incorporó en 1986 a la banda creada en 1980, primero como bajista y luego como guitarrista.

La asesora del Departamento de Cultura de la Intendencia de Montevideo, Raquel Diana, destacó que “hay en Montevideo músicos que se definen a sí mismos como grupos musicales ‘a lo Kusturica'”, y destacó que su “influencia es realmente notable”.

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