Celebra El Vaticano 500 años de la Capilla Sixtina

Por Andrés Beltramo Alvarez.

Ciudad del Vaticano.- La Capilla Sixtina es el tesoro más famoso del Vaticano, aunque fue construida entre 1471 y 1484 en este 2008 el Estado Pontificio celebra los 500 años de la intervención de Miguel Angel en esa joya artística.

Ubicada actualmente dentro de los Museos Vaticanos debe su nombre al Papa Sixto IV della Rovere, quien comisionó al arquitecto Giovanni d”Dolci para construirla siguiendo el modelo de las tradicionales basílicas romanas.

Originalmente llamada “Capilla Palatina” obtuvo fama internacional gracias al pintor Michelangelo Buonarroti (Miguel Angel), quien decoró con frescos su bóveda y creó el fresco titulado “Juicio final”.

Visitada por más de cuatro millones de personas al año es la atracción estrella de los museos pontificios, pero también es conocida porque en su interior se celebra el cónclave o reunión para elegir a un nuevo Papa.

Situada a la derecha de la Basílica de San Pedro, continuación de la Scala Regia (Escalera Real), en el pasado también sirvió como oratorio interior de la fortaleza vaticana.

Algunos de los pintores más famosos del llamado “Renacimiento Italiano” participaron en su decoración: Sandro Boticelli, Luca Signorille, Pietro di Cristoforo Vanucci “Perugino” y Bernardino di Betto “Pinturicchio”.

De forma rectangular posee las mismas dimensiones del Templo de Salomón (en Jerusalén) según el Antiguo Testamento, es decir 13.41 metros de ancho por 40.93 de longitud mientras su altura es de 20.7 metros.

Una de las características distintivas de la capilla es una alta concentración de frescos de suprema calidad artística, los más sorprendentes se ubican en la bóveda: nueve escenas rectangulares entre las cuales destaca La Creación de Adán.

Conocida mundialmente esta imagen presenta a Dios que con el dedo índice llega casi a tocar la mano de un hombre, junto a esta escena se ubican representaciones de profetas, sibilas y antepasados de Jesucristo.

Fue la intervención de Miguel Angel en la bóveda la que cambió definitivamente a la Sixtina y la convirtió en una joya actualmente admirada en todo el mundo; por ello El Vaticano celebra este acontecimiento.

Antes de 1508 el techo del templo estaba pintado de azul con numerosas estrellas doradas, obra de Pier Matteo d”Amelia, pero grietas por construcciones cercanas convencieron al Papa Julio II a pintarlo de nuevo.

El 8 de mayo de ese año el joven Buonarroti (33 años) firmó un contrato para realizar sólo 12 apóstoles en las pechinas -grandes triángulos en las esquinas- además de algunos motivos ornamentales en el resto.

Pero el artista era ambicioso, consideraba “poca cosa” ese proyecto y por ello convenció personalmente al Papa que le dejara todo el cielorraso y otras partes de la capilla, en ellas ideó todo un magistral recorrido teológico.

Deslumbra la técnica usada por Miguel Angel quien, a base de relieves con yeso y estuco, logró dar un profundo realismo a las figuras.

Pero la obra más perfecta de todo el complejo es, sin duda, el “Juicio universal”. Un mural comenzado en 1535 y finalizado en 1541 en el cual el artista italiano plasmó toda la maestría de su activa carrera como pintor.

En reconocimiento a su genio y al ícono de la Capilla Sixtina las autoridades del Vaticano decidieron emitir este 2008 una serie especial de sellos postales con pequeñas copias de los personajes representados en los muros de ese tesoro artístico.

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