Desbordaron Vicente Fernández y Paquita su orgullo mexicano en Miami

Ramón R. Reyna.Corresponsal

Miami, 19 Oct (Notimex).- Vicente Fernández desbordó aquí el
orgullo de los mexicanos en un emocional concierto, en el que
recordó que hace una década sufrió el secuestro de su hijo y
cuestionó qué haría Estados Unidos sin la mano de obra latina.

Fiel a su lema de cantar mientras el público aplauda, el ídolo
mexicano deleitó tres horas hasta “desquitar” lo que sus más de 15
mil seguidores pagaron por verlo anoche en la Arena American
Airlines.

Antes de “El Charro de Huentitán”, actuó su paisana Paquita la
del Barrio, quien prendió al auditorio con sus melodías cargadas de
despecho e insultos para los hombres “malvados” a quienes, en uno de
sus primeros temas les advirtió que “o se componen o los capamos”.

Compuesto por mexicanos, centro, sudamericanos y caribeños, el
público, sobre todo las damas le premiaron ruidosamente las pícaras
letras de sus canciones y su clásico grito de: “¨Me estás oyendo
inútil?” que repitió en su show de 45 minutos.

“Me saludas a la tuya”, “Taco placero”, “Tres veces te engañé”,
“Las mujeres mandan” y “Rata de dos patas” formaron parte del
repertorio de Paquita, quien llegó ataviada con vestido largo en rojo
y plata.

El mariachi de 12 miembros permaneció en el escenario a la
salida de Paquita pues, enseguida, con un espectacular traje de
charro en color verde, ingresó Vicente Fernández.

Su primera tanda incluyó éxitos de antaño como “No me sé rajar”,
“Por tu maldito amor”, “Mujeres divinas”, “Lástima que seas ajena”,
“Si acaso vuelves”, “Nos estorbó la ropa” y “El juramento”.

Entre las porras de “Chente, Chente, Chente”, el cantante
recordó que, como siempre, venía dispuesto a cantar mientras le
aplaudieran y “hasta que desquiten lo que pagaron”.

Después del tema de la telenovela “La mentira”, Fernández
interpretó “De un rancho a otro”, de José Alfredo Jiménez y “El
último trago”; y sus actuales hits radiofónicos “Para siempre” y
“Estos celos”, de Joan Sebastian.

Luego demostró la potencia de su voz a pesar de su carrera de
cuatro décadas en “Qué de raro tiene” y “Acá entre nos”, y tras los
añejos “Bésame mucho”, “Ella” y “Cruz de olvido” pidió “la ovación
más grande de la noche” para el Mariachi Azteca.

Sigue
Desbordaron. dos. Azteca

Como parte de su gira por Estados Unidos, el astro mexicano
trajo hasta el sur de Florida un pedacito de su natal estado de
Jalisco, ya que la escenografía estuvo compuesta por la “fachada” de
su rancho Los Tres Potrillos y hasta una fuente de “cantera rosa”.

En uno de los segmentos más festivos de la velada, Fernández
puso a bailar a su público con “La ley del monte”, la cual, por si
había alguna duda de su calidad, cantó mientras fumaba.

Sus seguidores le corearon enseguida “El rey”, “Hermoso cariño”,
“Las llaves de mi alma” y “Ya lo sé que tú te vas”, de Juan Gabriel,
a las que siguieron “Serenata Huasteca”, “El aventurero” y “La
diferencia”.

Las banderas mexicanas y de otras naciones afloraron por todo lo
alto del recinto cuando Chente cantó “Guadalajara”, la mejor versión
de esta melodía que se ha convertido en uno de los himnos mexicanos
no oficiales.

Muy serio, enseguida, el máximo representante de la canción
ranchera recordó que “hace 10 años vine a Miami, para actuar en un
hipódromo o un rodeo, pero no sabía ni dónde estaba porque me
encontraba sufriendo el dolor más grande para un padre”, el secuestro
de un hijo (Vicente).

Antes de ofrecer “Marioneta”, subrayó que “cada vez que canto
este tema recuerdo sus rezos, porque era un secreto a voces” y dichas
plegarias de sus seguidores, dijo, ayudaron a la liberación de su
hijo mayor.

Como la gente lo seguía ovacionando a pesar de que tenía ya casi
tres horas en el escenario, cuya escenografía incluyó tres pantallas
gigantes, don Chente continuó su actuación con “De qué manera te
olvido”.

Luego despertó la melancolía de todos los inmigrantes con la
clásica “Canción mixteca” y, antes de “Los mandados” -uno de sus
mayores hits entre los indocumentados hispanos de California-
preguntó: “¨Yo quisiera saber qué harían los mendigos gringos sin la
mano de obra de los latinos del mundo?”.

Fernández, quien durante la función se la pasó brindando con su
público con agua y otras bebidas, ofreció también los hits románticos
“Perdón” y “Ya me voy para siempre”.

Sin embargo, la mayor emoción la demostró enseguida al cantar
“Mi viejo”, (de Piero), que dijo fue la primera melodía que escuchó
tras sepultar hace varias décadas a su padre.

Después de enjugarse las lágrimas, el ídolo mexicano se enfiló
al cierre de su show con “México lindo y querido”, que le siguieron
mexicanos y no mexicanos.

Tras “Volver, volver” don Chente besó en la boca a la conductora
mexicana de televisión Ana María Canseco y salió entre los acordes de
`Las golondrinas”.

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