Luchan dos cubanas contra una ausencia impuesta por EU

Bruselas. – Las cubanas Olga Salanova y Adriana Pérez llevan 10 años luchando contra una condena que les ha impuesto Estados Unidos: la ausencia de sus esposos, quienes están encarcelados en ese país por espionaje y conspiración.

Aunque ya casi se resignan con la suerte de sus esposos, ya que se les agotan las posibilidades de que se revisen sus sentencias, para las dos cubanas la mayor condena es la ausencia de sus esposos: René González y Gerardo Hernández, a quienes no ven desde hace 10 años.

Esa sí es una sentencia contra la cual creen que aún pueden luchar, ya que sólo depende “de la voluntad del gobierno estadunidense”, que llevan todos esos años negándoles una visa para entrar a ese país bajo diversos e “inaceptables” argumentos, sostuvo Salanova.

Estados Unidos ha argumentado que las esposas de los detenidos están implicadas en terrorismo y espionaje, por lo que ponen en peligro la seguridad nacional, lo que ambas cubanas niegan con vehemencia.

Ambas mujeres confían que la presión internacional pueda convencer a las autoridades estadunidenses a cambiar de postura y por eso esta semana acudirán por segunda vez a la sesión plenaria que el Parlamento Europeo (PE) realizará en Estrasburgo, Francia.

Salanova y Pérez pedirán apoyo a los representantes de varios partidos europeos y al Grupo de Amistad y Solidaridad con Cuba de la Eurocámara.

“Independientemente de la sentencia que les han dado, de su culpabilidad o de su inocencia, no pueden quitarles el derecho de que sus familiares los visiten en prisión”, dijo Pérez en un encuentro con periodistas en la residencia del embajador cubano en Bruselas.

De momento, han logrado que se sume a su lucha la organización humanitaria Amnistía Internacional (AI), que este mes lanzará una campaña para que se les conceda el permiso de entrar a Estados Unidos para visitar a sus esposos.

“Al negar un visa temporal por motivos de visita, Estados Unidos está imponiendo una punición innecesaria a los prisioneros más allá de las severidades de su detención, una infracción a los patrones internacionales de derechos humanos”, afirmó AI.

René González fue sentenciado a 15 años de prisión, mientras que Gerardo Hernández, considerado líder del grupo -del que también forman parte Fernando González, Antonio Guerrero y Ramón Labañino, igualmente detenidos en Estados Unidos -, está condenado a dos cadenas perpetuas más 15 años de cárcel.

“Le hacen falta tres vidas para cumplir su condena”, señala Pérez, su esposa, a quien le permitieron verlo en 1998, cuando fue detenido por la justicia estadunidense.

Tras la primera comparecencia de los familiares en la Eurocámara, en 2006, una delegación de cinco eurodiputados del partido Izquierda Unitaria solicitó visitar personalmente a los presos, pero la petición fue rechazada por el gobierno estadunidense.

El 1 de diciembre próximo, Salanova y Pérez pedirán la revisión del caso de sus esposos a la Corte Suprema de Estados Unidos, pero reconocen que “hay un 98 por ciento de posibilidades en contra”.

“Diez años de prisión nos ha curado de toda ingenuidad. Por eso, no podemos confiar en ese sistema”, se lamentó Pérez.

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