Tu voto, mi botox

Dice una de las estrofas del himno nacional de Chile, “…y tu campo de flores bordado, es la copia feliz del edén”…

Y cualquiera puede constatarlo saliendo a las carreteras de este bellísimo país; y es que está entrando con fuerza la primavera austral, y cerros y campos parecen tapices bordados en una infinidad de matices; verdes y amarillos, azules, violetas y anaranjados.

A los colores de las flores, se agregan los aromas de naranjos, limones, chabacanos, ciruelos, almendros y duraznos en flor; en fin, una belleza.

Pero esa hermosura y armonía, se rompen bruscamente al entrar a las ciudades; porque estamos en vísperas de elecciones municipales y enormes fotos de los candidatos y sus padrinos políticos, han sido colocadas en aceras de calles y avenidas y tapando todo.

Chile tiene 345 municipios para casi 16 millones de habitantes dispersados en su largo y angosto territorio.

Actualmente cerca del 57 por ciento de los chilenos son gobernados por ediles de la Concertación , como se llama al conjunto de partidos que llevó al poder a la actual presidente Michelle Bachelet y a los otros tres presidentes que Chile ha tenido desde que en 1990 se recuperó la democracia.

Se afirma que las elecciones municipales de este próximo 26 de octubre, serán clave para definir las posibilidades que tendrá la oposición en los comicios presidenciales del 2010.

Sólo 44 de los 345 municipios, tienen más de 100 mil habitantes; otros 195 tienen entre 10 mil y 100 mil; y 105 tienen menos de 10 mil; y de ellos hay siete con menos de mil personas.

Seis de estos siete municipios tan poco habitados, están en el extremo sur chileno; en la Antártica 130 chilenos hacen soberanía; en Tortel viven 507; O´Higgins, Laguna Blanca y la isla Juan Fernández tienen 463, 663 y 633 habitantes respectivamente; y la imponente y de gran importancia turística Torres del Paine, tiene sólo 739 habitantes.

La mayoría de estos pobladores sureños son descendientes de aborígenes; como la última representante de los indígenas kaweskear, una mujer casi nonagenaria que vive en uno de los fiordos cercanos a Puerto Natales.

En el norte hay sólo un municipio con menos de mil habitantes; se trata de Ollagüe, donde viven 318 personas.

Pero se trate del norte o del sur, me parece que en general la gente ha sido ignorada por los candidatos. En su propaganda no mencionan ninguna de las carencias de sus comunas ni lo que harán para mejorar las vidas de sus posibles votantes.

Además los que pretenden ser electos alcaldes y concejales, como que se avergüenzan de sus partidos, porque en muy pocos afiches aparecen los nombres de las colectividades que los postulan; y cuando están, son sólo las siglas en letras muy pequeñas, colocadas en una de las esquinas.

Muchos aspirantes no tienen otro mérito que el de ser parientes de algún político famoso; hasta Lucía Pinochet, hija mayor del general golpista, es candidata.

Es una lástima ver que en Chile la importancia del gobierno municipal sea banalizada y reducida de esta forma; en el mes que llevan las campañas casi no ha habido mítines, entrega de trípticos, perifoneos o visitas domiciliarias como lo hacemos en México.

Las cosas se reducen a las pancartas y banderas con los nombres de los aspirantes; que además de ser estéticamente poco atractivas, nada educan, y poco informan políticamente hablando.

Este completo desperdicio de espacio, tinta y papel, que acá llaman “propaganda política”, está lleno de vaguedades que pueden atribuirse a cualquier tipo de candidato; hombre o mujer; rural o urbano; de centro, derecha, o izquierda.

Son leyendas sin contenido como “Til Til por tí”; “Las Condes te sonríe”; “soy tu vecino de Vitacura”; “por tu familia”; “un alcalde para Estación Central; “tú me conoces”, “la alcadesa de todos” y otras por el estilo.

Tal vez por eso en el gobierno y en la oposición hay coincidencias en señalar que en Chile, la polític

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