Ingrid Betancourt: “Tengo una deuda hacia los que se quedaron en la selva”

OVIEDO, España (AFP) – La ex rehén franco-colombiana de las FARC Ingrid Betancourt aseguró este jueves a la AFP que siente “una deuda” con los que se quedaron atrás por lo que considera su deber hablar de ellos y que se les recuerde porque no hacerlo sería “un crimen”.

“Los que salimos tenemos una deuda, si otros hubieran salido antes que yo, yo hubiera querido que ellos hicieran lo que yo estoy haciendo, y de hecho los compañeros que me precedieron en la libertad fue lo que hicieron”, dijo Betancourt en Oviedo (Asturias, norte).

“La exposición que se me ha dado, me permite hablar mucho más que otros compañeros y cuando uno tiene la oportunidad de hacerlo y no lo hace, es un crimen”, añadió la ex candidata presidencial, que pasó seis años cautiva de la guerrilla de las Fuerzas Armadas revolucionarias de Colombia (FARC) entre 2002 y 2008, antes de su liberación el pasado 2 de julio en una operación militar.

“Quiero utilizar este tiempo para hablar de ello y hablar de la necesidad de su libertad”, dijo a la AFP Betancourt, que desde su liberación sigue abogando por el diálogo para tratar de poner fin al conflicto en Colombia.

A pesar de la dura prueba que sufrió en la selva, la ex rehén se ha mostrado muy activa en los últimos meses hablando de los secuestrados de las FARC, una guerrilla que calificó de “subproducto de un sistema que no funciona bien”, y abogando por la paz porque “soy consciente de que podría estar en la selva amarrada a un palo”.

En su afán por contribuir a una solución en su país, Betancourt transmitió hace unos meses una carta del presidente de las Seychelles, James Mitchel, a su homólogo colombiano, Alvaro Uribe, en la que estas islas del océano Indico se ofrecían para servir de sede a unas conversaciones entre las FARC y el gobierno colombiano.

“La leímos juntos (con Uribe), fue un momento muy lindo”, explicó con una amplia sonrisa a la AFP.

Uribe “estaba muy receptivo, creo que le agradó mucho que un país tan lejano y tan poco conectado con América Latina como pueden ser la Seychelles” hiciera ese ofrecimiento porque “es como una voz del mundo, es un país de otro paralelo y otro meridiano, pero igual lo que sucede en Colombia nos afecta y queremos contribuir a la paz”, sostuvo Betancourt.

El gesto del presidente Mitchel “nos tiene que poner a reflexionar, somos una aldea global, somos vecinos, somos hermanos todos, yo creo que eso es lo que significa”, añadió Betancourt, quien aseguró sentirse “muy agradecida” por la concesión del premio Príncipe de Asturias de la Concordia, que recibirá el viernes en Oviedo.

“No creo que me merezca todo esto. Es una generosidad inmensa del mundo entero por mí”, añadió la ex candidata presidencial colombiana, de 47 años, que se definió como “una víctima de sucesos dramáticos”.

Betancourt, quien en varias ocasiones ha reconocido que su dura experiencia le ha cambiado, siguió destacando la importancia de la espiritualidad, de gran importancia en su vida, para intentar cambiar el mundo.

“Creo que muchas respuestas que tenemos que darle a un mundo en crisis pasan por reflexiones espirituales, creo que un mundo como el de ayer, el del siglo XX, de corto plazo, donde la eternidad nunca fue tomada en cuenta, donde cada uno pensó en su propio terruño” ha sido puesto en entredicho “por la realidad de hoy”, dijo.

“La aldea global, las fronteras que ya no son, las culturas que se mezclan, muchos somos hijos de otras cosas y vivimos en otros países, y nos sentimos habitantes de este planeta”, afirmó Betancourt, antes de explicar que “cuando hablamos de cambio climático, no podemos hablar de cambio climático en Colombia, en España o en Francia, somos todos responsables y todos podemos ser potenciales víctimas de los errores de nuestro vecino”.

“Creo que esta es la responsabilidad que tenemos hoy, de la que tenemos que tomar conciencia y compartirla con las futuras generaciones”, concluyó.

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