El general Carvallo y la advertencia del obispo

El general José Carvallo, jefe del Comando Sur del Brasil, afirmó que si el presidente Lula Da Silva lo ordena, fuerzas militares invadirán Paraguay y se lanzarán sin miramientos sobre la represa de Itaipú.

El gobierno paraguayo respondió expresando su disgusto a través del ministro del Interior, Rafael Filizzola. Para Filizzola, esas expresiones de Carvalho a una revista de Brasil constituyen “un atropello a la soberanía” de Paraguay.

“Son posturas que se han quedado ancladas 50 años en el pasado. O sea, no tiene sentido en este momento hablar de soluciones o de respuestas militares en una región que ha apostado por la integración”, también manifestó el titular del Interior de un gobierno que desde su campaña proselitista ha apostado a tirotear precisamente contra ese proceso de integración.

Carvalho había señalado que la seguridad de Itaipú era “responsabilidad de la propia empresa, de la Itaipú Binacional, en primer lugar”, pero advirtió que “en caso de que ella no consiga más prever la seguridad de sus instalaciones, sea por la invasión de movimientos sociales u otras amenazas, el problema se podrá volver una cuestión policial o militar”.

En la misma línea, el jefe militar explicó que el Ejército brasileño “existe para cumplir cualquier misión en cualquier lugar del territorio nacional” y dejó en claro que si Lula “determina que una acción (como la intervención en Itaipú) debe ser realizada, ella será ejecutada”.

A una controversia sobre Itaipú, se agrega la tensión provocada por la permanente amenaza de campesinos “sin tierra” paraguayos de invadir tierras de brasileños instalados en Paraguay —los llamados “brasiguayos”—, en una franja que el gobierno de Brasilia parece considerar un Sudetes Sudamericano.

En conclusión, Aldo Zucolillo, promotor de la candidatura del obispo Fernando Lugo y mentor de las campañas contra el MERCOSUR en Paraguay, ya logró su propósito, ya tiene su guerra con Brasil. ¿Y ahora qué se viene?

¿Acaso piensa ponerse al frente de un batallón de periodistas, y arremeter contra las fuerzas del general Carvallo, desplegadas en la frontera entre Brasil y Paraguay? ¿Qué esperan Zucolillo y sus secuaces para arremeter contra las líneas enemigas, que están cortando el Puente de la Amistad?.

Brasil y el hermano mayor
En Brasil, el imperio norteamericano trabajó para evitar el nacionalismo económico y lo que las administraciones Truman y Eisenhower llamaron “desarrollo industrial anexo” (refiriéndose a un desarrollo que podría competir con las empresas de EEUU).

De todas maneras, el imperio toleró en Brasil un desarrollo complementario a la industria norteame-ricana dado que para decirlo en palabras de Dulles, era útil “darles unas palmaditas y hacerles pensar que uno les tenía cariño”.

Dentro de esa lógica, el “hermano mayor” del norte se arrogó las atribuciones de diseñar las políticas geo-estratégicas sudamericanas, utilizando como ficha principal a un país (Brasil) al que en docu-mentos confidenciales consideraba “un área reservada para experimentos industriales”.

Paraguay , Brasil y el hidronacionalismo
Aunque los asesores norteamericanos entrenaban a las fuerzas armadas y diseñaban los planes eco-nómicos a implementarse en Paraguay, el imperialismo de segundo orden del Brasil también tenía expresiones diversas.

La misión cultural brasileña manejaba la universidad, pero los militares brasileños también tenían su presencia en el Paraguay anticomunista.

La complicidad del Brasil con el imperio norteamericano para sentar sus reales en Paraguay tiene una vieja data, desde que en la década de 1930 su influencia desplazó a los intereses anglo-argentinos dominantes en Paraguay desde la devastación genocida que en el siglo XIX inspiró y sufragó contra este país el imperialismo británico.

En el marco de sus experimentos, el imperio norteamericano decidió la erección de la represa de Itaipú, en pleno auge de la guerra fría. Paralelamente, se gestaba el problema de las tierr

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