La globalización marcó la entrega de los premios Príncipe de Asturias

OVIEDO, España (AFP) – La globalización y la actual crisis financiera estuvieron presentes en los discursos de la ceremonia de entrega de los premios Príncipe de Asturias, presidida este viernes en Oviedo (norte de España) por el príncipe Felipe de Borbón.

El heredero de la Corona española, quien estuvo acompañado por su esposa, la princesa Letizia, recurrió al fenómeno de la globalización para afirmar que “la reciente crisis financiera ha puesto de relieve tanto la verdadera amplitud de ese proceso, como la necesidad urgente de superar los grandes riesgos y desafíos que plantea esta comunidad global que estamos construyendo”.

Abogó también por una acción concertada internacional para afrontar estos desafíos, mientras que la ex rehén franco-colombiana de las FARC, Ingrid Betancourt, recordó que “en esta aldea global que es el mundo de hoy, todos somos vecinos”.

Betancourt, galardonada con el premio Príncipe de Asturias de la Concordia, recibió, al igual que el resto de galardonados en las otras siete categorías del premio, el diploma acreditativo de manos del príncipe Felipe, antes de recordar a sus “hermanos cautivos en la selva”.

En un emotivo discurso, la ex candidata presidencial colombiana pidió a América Latina que luche contra el tráfico de drogas y armas “porque con la riqueza que se genera se alimenta el terrorismo”.

“Nuestro mundo debe cambiar y cada uno de nosotros debe romper la maldición de su propia indiferencia”, añadió Betancourt.

La ex rehén recibió un gran aplauso en el teatro Campoamor de la capital asturiana y dejó sorprendido a otro de los galardonados, el tenista Rafael Nadal (Deportes), al describir cómo siguió su carrera incluso desde la selva.

Junto a ella, recibió el premio de las Letras la escritora canadiense Margaret Atwood, que arremetió contra la crisis económica actual abogando por la supremacía del arte y la imaginación para cambiar el mundo.

“Incluso nuestras instituciones aparentemente más sólidas se sostienen en las ideas que tenemos de ellas, en nuestra fe en su existencia”, añadió, antes de afirmar que “los bancos se desmoronan cuando perdemos la confianza en ellos, tal como se ha visto recientemente”.

La fe de Atwood en las personas, se vio reforzada en el discurso del semiólogo francés, de origen búlgaro, Tzvetan Todorov, ganador del premio de Ciencias Sociales, que defendió la inmigración.

“La manera de percibir y acoger al otro diferente de nosotros es lo que mide nuestro grado de barbarie o de civilización”, dijo Todorov, antes de añadir que “ser civilizado significa ser capaz de reconocer plenamente la humanidad del otro, incluso cuando tienen una cara y unas costumbres diferentes de las nuestras”.

Los tres galardonados hablaron con sus discursos en nombre del resto de los premiados, entre los que se encontraba Larry Page, cofundador y presidente de productos de Google, que recogió el galardón de Comunicación y Humanidades concedido al famoso motor de búsqueda.

También el músico venezolano, José Antonio Abreu, recibió el premio de las Artes concedido al Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, del que fue iniciador; así como los responsables de cuatro centros de investigación africanos que luchan contra la malaria (Cooperación Internacional); y cinco científicos estadounidense y japoneses premiados por sus investigaciones en nanotecnología (Investigación Científica).

Los premios Príncipe de Asturias, dotados con 50.000 euros y una escultura del español Joan Miró, están destinados a “galardonar la labor científica, técnica, cultural, social y humana realizada por personas, equipos de trabajo e instituciones en el ámbito internacional, prioritariamente en el de las naciones pertenecientes a la Comunidad Iberoamericana”.

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