El antes y el después del huracán Mitch en una región azotada por desastres

SAN SALVADOR (AFP) – El devastador huracán Mitch puso al descubierto a su paso por Centroamérica hace diez años la fragilidad de una región empobrecida que, a pesar de inversiones millonarias, sigue siendo vulnerable y los ecologistas cuestionan la vigencia de políticas “levanta muertos”.

“Diez años después del Mitch, Centroamérica reconstruye vulnerabilidad, reconstruye riesgos y hoy somos mucho más vulnerables que en 1998”, declaró a la AFP Angel Ibarra, del directorio de la Unidad Ecológica Salvadoreña.

Para Ibarra, los gobiernos del área no trabajan en la prevención y mantienen políticas “levanta muertos” en virtud de que la gente sigue viviendo en condiciones de “alto riesgo” por la reincidente destrucción ambiental seguida de la pobreza que afecta a un 60% de los 38 millones de habitantes.

Mitch, con vientos de 250 km2/h, ingresó a la región el 26 de octubre de 1998 y puso fin a un ambiente de prosperidad generado por los procesos de paz que se vivían en la región desde 1992 con economías que crecían cerca de 6%, pero que de la noche a la mañana afrontaron un retroceso de al menos diez años.

El saldo que dejó el meteoro fue de unos 20.000 muertos y desaparecidos y pérdidas económicas totales de 6.676 millones de dólares.

Para afrontar el desastre de grandes dimensiones, los países afectados por Mitch –Honduras, Nicaragua, Guatemala y El Salvador– se unieron para acudir a los organismos financieros internacionales y pedir la cooperación para iniciar un lento proceso de reconstrucción.

Ante la lección dejada por Mitch, los gobiernos adoptaron diferentes acuerdos para estar mejor preparados para afrontar nuevas emergencias debido a que la región está expuesta a huracanes y a terremotos.

Los ejércitos crearon la denominada Conferencia de las Fuerzas Armadas, mediante la cual mantienen en entrenamiento constante a batallones enteros para enfrentar eventuales desastres climáticos.

En la nueva dinámica, los servicios meteorológicos se unieron para compartir información y establecer con otras entidades del Estado una “cultura de la prevención” en un territorio de un poco más de 520.000 km2.

“La emergencia del Mitch nos obligó a la adopción de sistemas que nos permitieran dar una alerta temprana para evitar víctimas, sobre todo por el desbordamiento de ríos”, declaró el subdirector de Protección Civil de El Salvador, Raúl Murillo.

El secretario ejecutivo del Centro de Coordinación para la Prevención de Desastres Naturales de América Central, David Smith, sostuvo en un reciente discurso con motivo de cumplirse 19 años de existencia del ente, que todavía faltan acciones por hacer para consolidar la cultura de la prevención.

El funcionario se pronunció por apoyar acciones que contribuyan a “un mejor ordenamiento del territorio como medio para reducir la vulnerabilidad”.

Para Smith, se debe tener “una agenda más incluyente” que propicie la participación de sectores no tradicionales en aras de promover compromisos y asumir responsabilidades.

Mitch motivó al Programa Mundial de Alimentos (PMA), que ya disponía de un centro de avituallamiento en Panamá, a establecer en El Salvador el denominado Centro Regional de Respuestas Humanitarias, con el fin de brindar una respuesta rápida para atender a las víctimas de desastres.

“Es una centro manejado por el PMA, pero también es un centro interagencial para el manejo de emergencias, y tiene recursos para alimentar por una semana a un promedio de 100.000 personas”, declaró a la AFP Andrew Stamhope, un responsable de logística del PMA en San Salvador.

A pesar de que Centroamérica seguirá sorteando los peligros de fenómenos naturales, sólo El Salvador y Costa Rica disponen de una red para el monitoreo de ríos y volcanes. El resto de países no brindaron mantenimiento a sus redes.

You must be logged in to post a comment Login