Triunfa compañía catalana de Cesc Gelabert en la capital mexicana

* La agrupación rindió tributo a Satie y a la música tropical

México, 26 Oct (Notimex).- Luego de presentarse con éxito la
semana pasada en Guanajuato, en el marco del 36 Festival
Internacional Cervantino (FIC), la compañía de danza catalana
Gelabert-Azzopardi llegó anoche a esta ciudad para conquistar a los
capitalinos con su estética y plasticidad.

Con colores luminosos, vestuarios de seductores contrastes y una
música estremecedora, inició la presentación de agridulce coreografía
de Cesc Gelabert, bailarín, coreógrafo y director de la compañía,
quien desde el inicio prometió a la concurrencia que “Psitt!! Psitt!!
sería como “un dry martini”.

La coreografía, original de Pascal Comelade, con música grabada
del mismo Comelade, G. Meloux, O. Marques y E. Tozoni, fue creada
como un homenaje a Erik Satie, pues recoge las “indicaciones de
carácter” que él escribía para sus intérpretes.

Concebida como un placer sensorial nada empalagoso, la música
fue hecha de Comelada sigue las famosas “indicaciones de carácter”
que Satie anotaba sobre sus partituras para influir en el ánimo de
sus intérpretes, y tocar los esquemas racionales con mensajes
poéticos y surrealistas.

Con estas indicaciones, el ya desaparecido compositor ofrece un
legado confidencial a su intérprete, al transmitirle secretamente el
sentido escondido de su creación. Cesc Gelabert, uno de los
coreógrafos y bailarines de mayor influencia en la escena dancística
española manifestó su alegría por estar aquí.

Es de tal suerte alegre el trabajo que desarrolla en el
escenario, que en “Psitt!! Psitt!!” los bailarines también aconsejan,
sugieren, guían, ordenan y divagan, como habitantes de algún
imaginario, como notas traviesas, o algunos agentes encargados de
inspirar y comunicar secretos a cuantas personas los observan.

La pieza es poética, como las mismas partituras que Satie
decoraba con comentarios caligrafiados, y así, la pieza musicalizada
por Comelade logró ofrecer con grandeza un espejo vivo de la música
de Satie, cuyas partituras eran una experiencia estética y poética, y
por ello, creadoras de ensueños escénicos.

Subyugó ver cuerpos volátiles en medio de una depurada
coreografía en la que el sello dancístico de Cesc Gelabert pudo
admirarse. Cada bailarín ha sido obligado a mirar en lo profundo de
sí mismo, para adaptar cada concepto a su propia personalidad y
convencer al exigente público.

Justamente de esa composición nació la coreografía, cuyo
espíritu irradia la misma melancolía alegre y el mismo humor de la
música de Comelade, inspirada en el mundo de Satie, explicó Cesc,
para agregar que esta pieza se estrenó en marzo de 2005 en el Teatre
Lliure de Barcelona, con enorme éxito.

Tras esta onírica pieza, cautivadora por su sencillez, su poesía
y su aire de cuento para niños, la segunda parte terminó de seducir
por completo al público, y es que “Viene regando flores desde La
Habana a Morón” resulta ser una intensa exploración del ritmo a
través del cuerpo, inyectada por la música en vivo.

La obra es como un libro coreográfico de historias de amor y
desencuentros, tan sólo un pretexto para hacer del ritmo bailado el
tema central y de las posibilidades expresivas del cuerpo.

La técnica contemporánea por la que los bailarines hacen pasar
la música cubana se manifiesta claramente, sintiéndose a veces como
una prisión de la que ellos mismos intentan liberarse, y otras como
una evolución. La pieza es una celebración al movimiento, al ritmo y
a la sensualidad que se transmite por la danza.

“Viene regando flores desde La Habana a Morón”, junto con la
anterior, llegó a México como primer punto fuera de la península,
dentro de la gira cervantina 2008. El público, emocionado, inundó de
aplausos a bailarines y músicos, quienes habrían de ofrecer una
última danza como agradecimiento.

En ella, cada uno bailaba su versión contemporánea del baile
cubano. Si bien el primer cuadro está lleno de humor, el segundo se
nutr

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