Municipales chilenas

Este pasado domingo hubo en Chile elecciones para elegir 345 alcaldías; hay en total 346, pero la Antártida tiene tan pocos habitantes que para cuestiones electorales se integra a la municipalidad de Cabo de Hornos.

Según los cómputos, la Concertación de partidos de izquierda que gobierna Chile desde que hace 18 años se recuperó la democracia perdió todas las grandes ciudades con excepción de La Serena y Puerto Montt; pero ganó la votación de concejales municipales.

El análisis de las cifras indica peligro para las presidenciales del 2009, cuando la ahora disminuida Concertación enfrentará al crecido partido derechista Renovación Nacional, que se perfila como el de mayor crecimiento en el país.

Las elecciones en Chile, son bastante diferentes a las nuestras; entre otras cosas, porque son organizadas el gobierno y los ciudadanos no tienen credencial de elector, sino que votan con el carné de identidad que recibe todo chileno al nacer.

Además, pese a que no hay institutos electorales los que pierden reconocen casi inmediatamente sus derrotas.

No hay padrones como las nuestros con foto y buena presentación, sino que los nombres de los electores aparecen escritos a mano en hojas como de block.

Hombres y mujeres votan en casillas diferentes; y todas las de una comuna se colocan en el mismo edificio o escuela; y hasta ahí tienen que llegar los votantes de todo el municipio.
Si un ciudadano es designado funcionario electoral, no puede decir que no sin causa suficiente; si la tiene, debe presentarla a la policía de su comuna; si no, puede ser encarcelado.

Las mesas de votación se instalan a las siete de la mañana y se cierran a las 4 de la tarde; pero la votación en grande se inicia cerca de las 10, porque nadie quiere ser de los primeros para no tener que suplir a vocales que no hayan ido; si se le invita y se niega, los carabineros lo llevan preso en ese momento.

En Chile la inscripción al padrón electoral es voluntaria, pero votar es obligatorio; y el que no vota debe pagar una multa que oscila entre 36 y 200 dólares.

A esa obligatoriedad se atribuye que el 92 por ciento de los chilenos entre 18 y 22 años, casi dos millones de personas, no estén inscritos.

En opinión de José Auth presidente del concertacionista Partido Por la Democracia (PPD), esa situación margina cada vez más a la población de las elecciones.

Considera también que si bien en la elección de concejales la Concertación le ganó a la Alianza de derecha, la pérdida de alcaldías por errores de gobierno y partidistas y el envejecimiento del padrón, indica crisis en el sistema democrático chileno.

“Como estaban las cosas pudo ser peorâ€?, comentó poco después de las votaciones.

Y para el expresidente de Chile y actual senador demócrata cristiano Eduardo Frei, la baja de más del 25 por ciento de los votos que sufrió su partido es clara señal de que debe oírse la voz del pueblo; “porque indudablemente los candidatos a alcaldes fueron mal escogidosâ€?.

Hasta antes de estas elecciones, la Concertación de partidos que llevó al poder a la presidenta Michelle Bachelet y antes de ella a los presidentes Alwin, Frei y Lagos, gobernaba al 57 por ciento de los chilenos.

Porcentaje que no pudo conservar tanto por los errores mencionados por Auth y por Frei, como por divisiones en los partidos que la integran; principalmente en la DC que sufrió fracturas importantes y de la que salieron “descolgadosâ€? que ganaron a sus antiguos camaradas postulados por otra organización, o compitiendo como independientes.

De los 345 candidatos que participaron en estas municipales, 272 buscaban la reelección.

Cuarenta y ocho habían sido ya cuatro veces alcaldes; 41, tres veces; 66 dos; y 117 una. Sólo el 21 por ciento de los aspirantes eran “caras nuevasâ€?.

La alcaldía de Río Verde, en el sur del país, fue la única con un solo candidato; así Tatiana Vásquez del derechista UDI, aseguró su triunfo por quinta vez.

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