Día de muertos, viva tradición popular de los salvadoreños

Por Arely Muñoz.

San Salvador.- El Día de los Fieles Difuntos, una de las celebraciones más importantes de los salvadoreños, quienes acude a los cementerios a orar, representa una de las tradiciones religiosas del catolicismo más vivas en El Salvador.

Para los representantes de la Iglesia católica, esta conmemoración está en conexión con el Día de Todos los Santos, que se celebra el 1 de noviembre y luego el 2 se recuerda a las personas que ya fallecieron.

Esta festividad popular está muy marcada en El Salvador y por eso para esa fecha los cementerios reciben a decenas de miles de personas que llegan a renovar las flores, a rezar, a escuchar la palabra de Dios y a pasar un momento de unidad con la familia.

Ese día es feriado y prácticamente todo se paraliza, aunque lo que sí funciona muy bien es el transporte para trasladar a miles de personas que de la capital viajan a sus pueblos o viceversa para dedicarle ese momento a sus familiares fallecidos.

El sacerdote Rutilio Alfonso Peraza, del templo Jesús de Nazaret, al poniente de esta capital, comentó a Notimex que la Iglesia insiste en la celebración del Día de los Santos, porque reconoce el grado de santidad en ellos y a los difuntos porque hay “cierta veneración en ellos”.

Según el padre, muchos de los muertos han logrado la salvación del Eterno Padre y eso es prácticamente el significado de la celebración del Día de los Fieles Difuntos.

Los salvadoreños se alistan para viajar a sus pueblos a fin de llevar a sus muertos flores y otro tipo de adornos alusivos a la época, pero antes de esa fecha trabajadores o miembros de la familia acuden para limpiar y pintar la tumba que visitarán.

Los párrocos de todos los centros católicos a nivel nacional celebran misas especiales y también visitan los camposantos para bendecir las tumbas y rezar por las almas.

Ese día, no importa la religión o clase social, ya que también asisten a venerar a sus difuntos los miembros de iglesias protestantes, quienes también preparan alabanzas y otro tipo de actividades propias del momento.

La música fúnebre y de alabanzas se escucha en esos lugares y además ofrecen presentaciones de piano en los camposantos privados.

Los visitantes de los cementerios acostumbra llevar a los fieles difuntos comida, ya que según la tradición, ellos salen a alimentarse por la noche, cuando todo mundo descansa.

Los comerciantes por su parte se preparan para ofrecer los mejores ramos y coronas de flores a sus clientes, gallardetes multicolores o una variedad de comida y golosinas de todo tipo, como el dulce que se come durante esta fiesta.

Las hojuelas de miel son muy apetecidas durante la conmemoración del Día de Muertos y en cada cementerio las vendedoras las ofrecen a los visitantes que llegan de todas partes.

El cementerio general de San Salvador es quizá el lugar más representativo de esa viva tradición popular, ya que miles de gentes asisten a venerar a sus difuntos, así como a las personalidades políticas que han sido enterradas en ese lugar.

Para la alcaldía capitalina, esta fecha es de mucho movimiento porque tiene que mantener limpio el camposanto general y desde este mes de octubre comienza a organizarse para asegurar la salubridad, la limpieza y la decoración en esa zona.

El cura Peraza dijo que durante las eucaristías que se realizan para el 2 de noviembre en algunas parroquias se acostumbra que las personas que llegan a misa firmen un libro y pongan el nombre del pariente difunto.

La tradición para esta época es que los salvadoreños salgan a colocar flores en las tumbas y pasen el día con sus seres queridos que ya partieron, donde inclusive se sientan a comer en el sitio, narró el padre de la Parroquia Jesús de Nazaret.

“Es recordar a los difuntos, pero es una celebración, porque incluso de vez en cuando hay algún grupo de mariachis que le tocan la canción que más le gustaba al difunto”, agregó el religioso.

“Aunque es la muerte de los seres queridos que se recuerdan, sin embar

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