.Rescata artículo un amplio comentario del dramaturgo Jean Giraudoux.

México, 28 Oct (Notimex).- En su número de este mes, la “Revista
virtual” de artes escénicas de Santiago, Chile, destaca un
pensamiento del novelista y dramaturgo francés Jean Giraudoux, quien
nació el 29 de octubre de 1882, en relación al tiempo y los ídolos.

“El tiempo no pasa, corre y corre veloz. Y en el arte, más veloz
que la vida misma; vuela el tiempo y deja en el olvido los ídolos, a
veces de barro, que apasionaron otrora el gusto del público y más de
las veces fueron falsos”.

Asevera el artículo que los jóvenes autores son en su mayoría
irreverentes, violentos y, en algunos casos, hasta agresivos, es así
como una generación se burla de la anterior, sin darse cuenta que
toma gran cantidad de sus elementos para de ahí emprender el supuesto
cambio.

De tal modo que sólo persisten en las mentes contemporáneas los
autores que, después de librar grandes batallas ideológicas, quedaron
para la posteridad por sus contundentes trabajos literarios únicos e
inconfundibles.

El novelista y dramaturgo francés Jean Giraudoux nació en
Bellac, Haute-Vienne, Francia, y desde joven estuvo dotado de una
exuberancia verbal y suficiente irrealidad en la creación de sus
personajes.

Hijo de un preceptor, de ascendencia campesina, fue un buen
estudiante de letras clásicas. Llegó a París en 1900 e ingresó en la
Escuela Normal Superior, donde se interesó por la cultura germánica.

Entre 1905 y 1907 trabajó como preceptor en una familia de la
aristocracia alemana, lo cual le permitió profundizar sus estudios.
Viajó por Austria, Hungría e Italia y trabó amistad con P. Morand y
F. Wedekind.

Fue becado para realizar estudios en la Universidad de Harvard,
en Estados Unidos, y al regresar a Francia conoció al joven editor
Bernard Grasset, quien en 1909 publicó su primer volumen de relatos,

Fue autor de más de 40 títulos, entre los que destacan sus
piezas teatrales, en las que campean como notas esenciales la
fantasía, el lirismo y el humor.

Después de conquistar el premio Montyon, en 1912, con “L”école
des indifférents”, dedicó una buena parte de sus trabajos literarios
a temas de la guerra, la posguerra y psicológicos.

Instalado en París, prosiguió su carrera diplomática, que había
comenzado una década atrás, pero ello no le impidió consagrarse a la
escritura.

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Rescata artículo un. dos. escritura

Entre sus novelas y cuentos destacan: “Provinciales” (1909);
“Lectures pour une ombre (1917); “Simon le Pathétique” (1918);
“Elpénor” (1919); “Amica America” (1919): “Adorable Clio” (1920);
“Suzanne et le Pacifique” (1921); “Siegfried et le Limousin” (1922);
“Juliette au pays des hommes” (1924) y “Bella” (1926).

También “Aventures de Jérome Bardini” (1930); “La France
sentimentale” (1932); “Combat avec l”ange” (1934); “Choix des élues”
(1939); “La Menteuse” (1958); “Pleins pouvoirs” (1939); “Littérature”
(1941); “Sans pouvoirs” y “Or dans la nuit” (1969).

Alcanzó mayor éxito en el teatro, con piezas como “Siegfried”
(1928); “Amphitryon 38” (1929); “Judith” (1931); “Intermezzo” (1933);
“Tessa” (1934); “La guerre de Troie n”aura pas lieu” (1935);
“Supplément au voyage de Cook” (1935) y “L”Impromptu de Paris”
(1937).

Giraudoux fue autor también de las obras “Electre” (1937);
“Cantique des cantiques” (1938); “Ondine” (1939); “Sodome et
Gomorrhe” (1943); “La Folle de Chaillot” (1945); “L”Apollon de
Bellac” (1947) y “Pour Lucréce (1953)

En 1943 terminó su última obra, la sátira “La loca de Chaillot”,
que se representó póstumamente en 1945 y en 1968 se descubrió una
novela suya, “La mentirosa”, editada en 1969. Jean Giraudoux falleció
en París el 31 de enero de 1944.

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