Afrocolombianos se sienten discriminados y reprimidos en su país

Uno de los grupos más afectados desde que Estados Unidos lanzó el Plan Colombia en el año 2000 para ayudar a ese país a combatir las drogas ilícitas son los afrodescendientes, afirmó el activista José Santos Caicedo Cabezas en visita a Washington esta semana.

“Son ocho años de políticas de desplazamiento, discriminación y represión que hemos sufrido las comunidades negras, indígenas y campesinos y se está agravando con el impulso que el gobierno y la empresa privada están dando al Tratado de Libre Comercio que están listos a firmar con Estado Unidos ”, enfatizó.

“La comunidad afrocolombiana está en total desacuerdo con el TLC y debe ser repudiado por todos, porque en Colombia se violan los derechos humanos y son una amenaza para la integridad de los indígenas y los afrocolombianos”, dijo la activista Charo Mina Rojas.

Denunció Santos Caicedo que todos los cultivos tradicionales en los territorios que ocupaban las comunidades negras, particularmente la palma aceitera, son afectados por la aspersión de glifosato que usa el gobierno para quemar la vegetación.

“En ese sentido las comunidades negras rechazamos ese tipo de política, pero igualmente rechazamos que se establezca el monocultivo como la palma aceitera, porque es diversidad para el cultivo”, destacó.

Considera el activista que la comunidad negra tiene claro que lo que el gobierno está haciendo es para darle entrada al TLC, y sennaló que lo confirma la construcción de un puerto de aguas profundas en Buenaventura.

“Uno diría cuál es la intencionalidad ahí. Será que con la construcción del puerto se va a mejorar la calidad de vida de las comunidades; la respuesta que dan esas comunidades es ‘no’”, dijo.

Además de la fumigación y el desplazamiento de las zonas en conflicto el gobierno está llevando a cabo proyectos de exploración de petróleo y de oro.

En su visita a Washington, Santos Caicedo y otras personas visitaron la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, donde denunciaron que en Colombia se siguen presentando la discriminación, la segregación y el racismo; y no hay mejores condiciones de acceder a la salud, al trabajo, a la vivienda y al empleo.

“Inclusive se les niega a los descendientes de africanos en Colombia entrar en discotecas. Esa situación genera mucho más vulnerabilidad de derechos, porque no hay ninguna condición de garantía por parte del gobierno colombiano”, apuntó.

Explicó que la gente desplazada no está siendo atendida de manera diferencial para poder ser registrada como tal y que igual sucede con los campesinos e indígenas.

En la actualidad trabajadores de la caña de azúcar en el Valle del Cauca están en paro de labores, pero el gobierno se niega a sentarse a la mesa de discusiones con representantes sindicales.

El salario mínimo en Colombia alcanza unos 250 dólares mensuales aunque los cañeros reclaman que su salario podría alcanzar 800 dólares, si se pusieran de acuerdo con el gobierno y empresarios que manejan las cooperativas.

Denunció Santos Caicedo que en su país a la par que se ha incrementado el desplazamiento, también crecen los asesinatos por parte de grupos paramilitares, que siguen controlando muchos territorios donde habitan las comunidades negras (rural y urbano) como en Buenaventura, donde cinco barrios están controlados por gupos paramilitares, que han desaparecido a muchos jóvenes.

“Nosostros nos preguntamos ¿será que hay una estrategia de exterminar a la comunidad negra?”, puntualizó.

Marcha el jueves cerca de Dupont Circle

Para el activista indígena Jairo Valencia el daño más grande es la lucha de la defensa por la resistencia de la tierra, por lo que este jueves a las 5 de la tarde se manifestarán de forma pacífica frente a la residencia del embajador de su país en Washington (a la salida norte de la estación de Dupont Circle).

“Pero no los podemos enfrentar como personas sino a su sistema facista”, dijo Valencia.

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