John McCain, candidato del pasado terrorista

La entrevista de McCain con el dictador Pinochet, hecha pública en simultáneo con la visita del obispo Fernando Lugo a su compañero de trabajo George W. Bush, han dejado en claro quién representa en estas elecciones de noviembre todo lo malo del pasado Terrorista del Imperio.

El escritor, filósofo y crítico artístico estadounidense Harold Rosenberg, conocido por acuñar la definición de arte abstracto y teorizar sobre el expresionismo, calificó alguna vez la guerra fría como una batalla donde con falsedades se luchaba por intereses verdaderos.

Es conocido el papel de la CIA en el derrocamiento de líderes populares para instalar en el poder a tiranos criminales en todas las latitudes, rol prolíficamente documentado en casos como Irán, Guatemala, Chile, entre tantos otros.

Un hecho llamativo del encuentro Pinochet-McCain es que se realizó en el mismo momento en que Estados Unidos presionaba para extraditar a los involucrados en el asesinato de Orlando Letelier(1), durante el año 1985.

Un documento desclasificado habla de acciones en la sombra, de la Operación Cóndor, y de la inacción y omisiones de los diplomáticos y el gobierno de Estados Unidos para detener el brutal atentado terrorista que sacudiría la misma capital del Imperio. El documento está fechado el 18 de agosto de 1976 en el Departamento de Estado, firmado ARA/ECA: RL ZIMMERMAN/ARA: RLZIMMERMAN/ARA:WHL UERS:JLP, y despachado inmediato a Buenos Aires, Montevideo, Santiago, Brasilia, Asunción.

Se sabe que McCain no se reunió con ningún opositor, no hizo declaraciones a ningún medio y no reveló a nadie su estadía en Santiago, acaecida apenas unos días antes del arribo a Chile del senador Edward Kennedy para apoyar la transición democrática.

El hecho recuerda las reuniones reservadas que mantenía Vernon Walters con el dictador Alfredo Stroessner, a quien visitaba en Asunción, cuando ya el mismo Ronald Reagan hacía públicas declaraciones contra la dictadura en Paraguay.

¿A quién buscaban encubrir Pinochet y John McCain?(2)

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El pasado terrorista
Desde su nacimiento en 1947, la CIA estructuró un extendido entramado de agentes y estrategas políticos apoyado por los grandes monopolios y enlazado con las universidades de la Liga de la Hiedra, el elitista conjunto de las universidades del Noroeste estadounidense.

Este conglomerado de talentos e intereses siniestros cuyo principal adversario estaba identificado en la expansión comunista se abocó con eficacia a promover los ideales acordes a sus pretensiones en una suerte de nueva era de la ilustración, que sería conocido como “El Siglo Americano”, y en cuya segunda edición trabajan los republicanos con el candidato de ese pasado que el mundo quiere olvidar, John McCain.

Aunque en forma involuntaria, la mayoría de los más destacados intelectuales, artistas y comunicadores del mundo se vincularon a este objetivo velado que patrocinó operativos culturales sin escatimar recursos, doblegando a todas las corrientes que le salieran al paso.

Así surgieron congresos por la Libertad Cultural, como el instalado en París en 1950, y tantas otras conferencias de pensadores que unificaron sus esfuerzos en aras de la hegemonía cultural norteamericana en el mundo.

En el Cono Sur americano la praxis genocida y los postulados teóricos se acrisolaron en compendios de falsedades difundidos por los intereses tangibles de Washington.

En los países que vincularon las dictaduras genocidas en el siniestro Operativo Cóndor, estas ideas fueron sintetizadas e instrumentadas en la denominada “Doctina de la Seguridad Nacional”, serie de juicios parciales y medias verdades con las que se justificaban medidas radicales contra la insurrección en Latinoamérica.

La doctrina propagó una visión difusa y ampliada del enemigo, incluyendo en la misma bolsa tanto a combatientes guerrilleros o terroristas rebeldes como a intelectuales que propagaban ideas “peligrosas”, lo cual dio un verdadero

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