.Fue Benvenuto Cellini de los orfebres más destacados del Renacimiento.

México, 2 Nov (Notimex).- Convertido en noticia luego de que
hace unos días se recuperó en un bosque un salero suyo robado en 2006
y por el que se había pedido un rescate de 10 millones de euros, el
escultor y grabador italiano Benvenuto Cellini será recordado este
lunes al cumplirse 508 años de su nacimiento.

Cellini vio la primera luz el 3 de noviembre de 1500 en
Florencia, Italia, en el seno del matrimonio formado por el músico
Giovanni Cellini y María Lisabetta Granacci.

Se inició como aprendiz de orfebre en el taller de Antonio Di
Sandro a los 15 años y un año después se trasladó a Siena, a
consecuencia de las peleas y duelos en los que se veía continuamente
involucrado.

Un poco después viajó a Roma, donde residió de 1523 a 1527,
estancia durante la cual participó en la defensa de la ciudad contra
las tropas del emperador Carlos V.

Cellini trabajó para los papas Clemente VII, Pablo III,
Francisco I de Francia y Cosme I de Médicis. El tercero lo invitó a
ir a París en 1540, donde realizó los relieves en bronce de la Ninfa
de Fontainebleau.

Posteriormente vivió en Florencia y Mantua, para luego regresar
a Roma, donde se acogió a la protección del Papa Clemente VII. Tras
viajar a Francia temporalmente, fue acusado, sin fundamento, del robo
de joyas del Papa durante un saqueo, por lo que fue encarcelado.

En 1546 regresó a Florencia, donde bajo el mecenazgo de Cosme I
de Médicis produjo una gran cantidad de trabajos en metal, entre
ellos un busto de bronce de su tutor, además de la colosal estatua de
“Perseo” (1544), considerada su mejor obra, en la que se muestran
influencias de la escuela florentina de Miguel Angel y de Rafael.

Su pieza “Perseo degollando a Medusa” es considerada una de las
cimas expresivas del Manierismo, no sólo por la gallardía del héroe,
que personifica el triunfo de Cosme I sobre sus oponentes
republicanos, sino también por el elaborado pedestal con arpías y
máscaras, entre las que se abren cuatro hornacinas alusivas al mito
griego.

En 1562, esculpió un crucifijo de marfil que obsequió Francisco
de Médicis a Felipe II, y que aún se conserva en el trascoro de la
iglesia de El Escorial.

Hacia 1538 escribió sus “Memorias”, un relato de huidas,
aventuras e intrigas, que muestra, además, la vida política, social y
eclesiástica del siglo XVI.

Entre sus principales trabajos destacan monedas labradas, joyas,
floreros y diversos adornos, que le valieron ser considerado uno de
los artistas orfebres más importantes del Renacimiento.

Benvenuto Cellini, quien fue uno de los escultores más
prolíficos del Manierismo tanto en mármol como en bronce, murió el 3
de febrero de 1571, en su natal Florencia.

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