Asia quiere mayor peso internacional con nuevo presidente de EU

Por Heriberto Araujo.

Pekín.– Asia, el continente emergente de mayor crecimiento en el planeta, espera que el próximo presidente de Estados Unidos, menos influenciado por la guerra contra el terrorismo, otorgue mayor peso a la región en la escena internacional.

“El próximo presidente tendrá mayor libertad para rediseñar la política extranjera estadounidense en Asia con menos influencia de la guerra contra el terrorismo”, consideró Thitinan Pongsudhirak, director del Instituto de Seguridad y Estudios Internacionales de la Universidad de Bangkok.

Según un reciente artículo de Pongsudhirak, publicado en el diario The Japan Times, Asia espera que el próximo presidente de Estados Unidos dé mayor papel a la región en la escena internacional.

Desde los ataques del 11 de Septiembre de 2001 la política estadounidense en Asia ha estado marcada por la lucha contra el terrorismo en regiones como Irak, Afganistán y Pakistán, donde Washington buscó el apoyo de sus aliados para combatir a Al Qaeda.

Pero esta estrategia ha provocado inestabilidad en algunos países (Afganistán y Pakistán) y ha rebajado la confianza que socios como la India o Japón depositan en Washington para asegurar la estabilidad regional.

Sin embargo, el terrorismo y la seguridad en la región son dos de los principales desafíos ineludibles del nuevo mandatario estadounidense, según los expertos.

“El crecimiento de China e India, así como Afganistán y el espectro nuclear de Corea del Norte son los desafíos del 44 presidente de Estados Unidos en Asia”, aseguró en fecha reciente el periodista Tom Fayle en la radio australiana ABC, con motivo de un debate entre expertos sobre las relaciones Asia-Pacífico.

Corea del Norte es uno de los asuntos más delicados con el que el nuevo inquilino de la Casa Blanca deberá hacer frente.

Mientras las relaciones entre Pyongyang y Washington han mejorado los últimos meses, gracias a los avances sustanciales en la desnuclearización del régimen norcoreano, socios tradicionales como Japón se muestran en desacuerdo con la postura de Estados Unidos.

Japón, que criticó enérgicamente la decisión de Washington de retirar a Corea del Norte de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, se opone a cualquier concesión hacia el régimen comunista.

El país nipón –el mayor aliado de Estados Unidos en la región frente a la emergencia China- exige a Washington que Pyongyang aclare el paradero de 13 japoneses que fueron secuestrados en los años 70 y 80.

Otro de los temas predominantes de la agenda del nuevo presidente estadounidense en Asia es frenar el impacto de la crisis financiera mundial, que ha cortado el crecimiento económico de la región más dinámica del mundo.

Washington deberá, por una parte, ayudar a sus socios (Corea del Norte y Japón) a mantener sus divisas en un nivel aceptable para que sus exportaciones no se vean demasiado afectadas, y por otra deberá contribuir a que China –motor económico regional- mantenga sus niveles de crecimiento.

“Las relación entre China y Estados Unidos no es algo que pueda tener un inicio y un final. Tiene que haber continuidad”, explica Stapleton Roy, antiguo emisario de Estados Unidos en Pekín.

La cooperación entre los dos países es sustancial para mantener la estabilidad regional, abogó el último gobernador británico de Hong Kong, Chris Patten, en una conferencia pronunciada la semana pasada en Pekín.

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