Es el eterno embajador de México el ballet que creó Amalia Hernández

México, 3 Nov (Notimex).- El folclor mexicano es de lo más
reconocido en el mundo entero y la coreógrafa Amalia Hernández, quien
falleció el 4 de noviembre de 2000, ha tenido el honor de representar
a México, llevando sus costumbres y tradiciones a través del arte.

Fue Amalia Hernández, gracias a su singular estilo, quien logró
que las danzas mexicanas trascendieran fronteras por medio de su
Ballet Folclórico de México, que sigue siendo una referencia obligada
en la historia dancística de este país, al decir de los críticos.

Desde su fundación y hasta hoy en día, el Ballet Folclórico de
Amalia Hernández, como es conocido a nivel universal, se presenta
ininterrumpidamente en el Palacio de Bellas Artes, con mucho éxito
artístico y de público.

Amalia Hernández es catalogada como una de las mejores
bailarinas y coreógrafas del mundo, su obra que, a través del Ballet
Folklórico de México, del que fue fundadora, continúa vigente en los
escenarios de México y del mundo.

Hija del general Lamberto Hernández, quien fue regente de esta
metrópoli, y de Amalia Navarro, maestra, Amalia Hernández Navarro
nació en la Ciudad de México, el 19 de septiembre de 1917.

Sus primeros maestros fueron el exiliado ruso Hipólito Sybine,
considerado el mejor bailarín del ballet de Anna Pavlova, y Nesly
Dambr, integrante del Ballet de la ópera de París, quien fue
destacada conductora de la formación profesional de varios personajes
de la danza mexicana.

Por tradición familiar, estaba destinada a seguir la carrera de
maestra, siguiendo los pasos de su bisabuela, su abuela y su madre,
sin embargo, su interés por la danza fue mayor, lo que hizo que
dejara inconclusos sus estudios en la Escuela Normal.

Cursó ritmos indígenas con Gloria Campobello, tap con Tessy
Marcu, danza contemporánea con Waldeen, danzas regionales con los
maestros Luis Felipe Obregón y Amado López, danza española con
Encarnación López, danza oriental con Xenia Zarina y teatro con Seki
Sano.

Se especializó también en arte mexicano con Miguel Covarrubias e
ingresó a la Escuela Nacional de Danza, donde coincidió con Socorro
Bastida, Evelia Beristáin, Martha Bracho, Guillermina Bravo y
Josefina Lavalle, entre otras figuras de la danza.

Participó como bailarina, maestra y coreógrafa en la Academia
Mexicana de la Danza, al tiempo que creó piezas como “Sonatas” y
“Sinfonía India”. También formó parte del Ballet Moderno de Waldeen,
en el que destacó por su participación en “La coronela”.

Su completa formación dancística en clásico y moderno, así como
en bailes autóctonos de diversas regiones del país, la llevó en 1952
a crear su primera compañía de danza bajo el nombre de Ballet Moderno
de México, con el que se presentó esporádicamente en la Sala Chopin.

Con la agrupación, Amalia estrenó con gran éxito su coreografía
“Sones de Michoacán”; su entusiasmo por el baile folclórico la llevó
a trabajar en el programa televisivo Función de Gala, dando la
sorpresa, al grado de que se transmitieron 67 programas.

El Ballet Moderno de México atrajo la atención del entonces
Departamento de Turismo, que le propuso llevar su espectáculo a otros
países, de tal forma que el grupo realizó sus primeras presentaciones
en Cuba, Canadá y Estados Unidos.

Su visita a Los Angeles, California, propició la invitación de
las autoridades de aquel país para que la agrupación representara a
México en los Juegos Panamericanos de Chicago. Se organizó la gira
con la participación del 50 bailarines, integrantes del ahora llamado
Ballet Folklórico de México.

Tras su exitosa presentación en aquel país, Amalia Hernández
solicitó al Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) que se
programaran presentaciones semanales del Ballet en el Palacio de
Bellas Arts. De tal manera que a partir del domingo 11 de octubre de
1959 iniciaron las funciones permanentes del grupo.

Fue tal el éxito de la agrupación que se destinó otro espacio
para sus funciones los miércoles por la noc

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