Asegura Itzel Méndez que el oboe es el instrumento más bonito. “Lo que más me gusta es tocar con otras personas”, afirma.

México, 4 Nov (Notimex).- De regreso en México, después de su
participación en el Primer Encuentro Internacional de Jóvenes por la
Paz, la Tolerancia y el Diálogo, celebrado en Turín, Italia, la joven
oboísta Itzel Méndez expresó su orgullo por haber sido elegida como
uno de los cinco músicos mexicanos que representaron al país en el
concierto sinfónico inaugural.

El encuentro organizado por la asociación civil Pequeñas Huellas
se llevó a cabo entre el 22 y 26 de octubre. Los representantes
nacionales fueron elegidos entre los mejores atrilistas de la
Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil de México.

“Estuvo muy padre, fueron dos conciertos: uno en la inauguración
de Tierra Madre, una red internacional para promover la producción de
alimentos en armonía con la naturaleza, y el otro en el Auditorio
Arturo Toscanini, en la clausura”, afirmó la intérprete.

Méndez cursa el tercer semestre de bachillerato en el Centro de
Enseñanza Técnica y Superior (Cetys Universidad) en Ensenada, Baja
California, además de que se prepara como instrumentista en el Centro
de Estudios Musicales de la Universidad Autónoma de ese estado desde
hace 10 años.

“Yo tocaba la flauta dulce a los seis años, pero uno de mis
maestros me pidió que escogiera otro y fui a ver todos los alientos
de la escuela. El oboe fue el que más me gustó, porque es el que
suena más bonito”, expresó en entrevista.

Un joven italiano y la mexicana de 16 años fueron los dos
oboístas que intervinieron en la Orquesta Pequeñas Huellas, como se
le denominó a la agrupación de 280 músicos y coristas menores de 18
años de Italia, Francia, Cuba, Venezuela, España, Colonia y Alemania.

A su edad, la primera oboísta de la Orquesta Sinfónica Infantil
y Juvenil de México, agrupación del Sistema Nacional de Fomento
Musical, del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, ha
recorrido gracias a la música diversos países de la Unión Europea,
Asia y América.

“Lo que más me gusta es tocar con otras personas y que nos
lleven de gira. No conocía Torino, estuvimos en un campamento con
músicos de todos los países, menos los italianos que se iban a dormir
a sus casas. En las noches los que iban de Barcelona se la pasaban
cantando”, recordó la instrumentista, quien viajó con dos violistas,
un violinista y un fagotista mexicanos.

La experiencia, afirmó, le dejó muchos amigos de otros países,
con los que ya se comunica por medio de internet, una de sus
aficiones junto con la música de Manú Chao, Los Pericos y Café
Tacuba.

“Todavía no decido si quiero dedicarme a la música toda la vida,
por el momento es lo que sé hacer y me gusta mucho, pero todavía no
sé, pero sí quisiera ser más importante”, dijo Méndez, que dedica dos
horas diarias al ensayo del oboe.

La Orquesta Pequeñas Huellas interpretó la “Música del Códice
Trujillo de Perú”, (1780) de Baltasar Jaime Martínez Compañón, obra
compuesta por 22 piezas populares.

Fue la primera ocasión que músicos de la Orquesta Sinfónica
Infantil y Juvenil de México participaron en la ceremonia de
inauguración de la Fundación Madre Tierra, y se espera que el próximo
año vuelvan a ser invitados.

© 2006-2008 Notimex, Agencia de Noticias del Estado Mexicano

You must be logged in to post a comment Login