Atento Israel a la elección presidencial en su principal aliado

Por Rubén Medina.

Jerusalén.- Israel sigue con atención los desarrollos de la campaña electoral en Estados Unidos, que además de ser su principal aliado en el mundo, es también el primer mediador en las negociaciones de paz de Oriente Medio.

Los comicios estadunidenses calan en Israel como en el resto del mundo, pero quizás aquí, por su trascendencia para la política, economía y diplomacia locales, se sigue con especial consideración cada palabra de los candidatos sobre Oriente Medio.

A los israelíes les preocupa la actitud del nuevo presidente hacia su país, si lo considerará un aliado de primera, como George W. Bush, o si tendrá una participación activa en el proceso de paz al punto de sacrificar los intereses de Israel por defender los de Estados Unidos.

En otras palabras, si el nuevo inquilino de la Casa Blanca se involucrará personalmente en las negociaciones de paz israelí- palestinas y si Israel podría ser objeto de presiones para que cierre un acuerdo desfavorable o que no responda exactamente a sus intereses. En un balance de vísperas de la jornada electoral, el diario Jerusalem Post estimó que el demócrata Barack Obama adoptará una “tendencia activa” para ayudar a las partes en el proceso de paz, pero que “no dictará los términos de la paz”.

Pero el republicano John McCain en principio responde más a la sensibilidad del gobierno israelí, que ve en ese partido a estrechos aliados, en parte porque su electorado en la América profunda son cristianos evangelistas y fervorosos defensores de la causa israelí.

Así, “McCain ha asegurado que nunca forzará a Israel a hacer concesiones con nadie que abogue por su destrucción”, destacó el mismo diario, conocido por sus posturas conservadoras. A diferencia del líder demócrata, McCain también recordó durante la campaña electoral su intención de trasladar la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén, un polémica decisión difícil de cumplir por su connotación política. Aunque declarada por el Parlamento israelí (Knesset) capital del Estado judío en 1949, la disputada Jerusalén no es reconocida como tal por la comunidad internacional, y todos los países tienen por ello sus embajadas en la metrópolis mediterránea.

Hace ya años, Estados Unidos anunció su intención de trasladar la embajada a Jerusalén, en apoyo a las reivindicaciones israelíes sobre la ciudad, pero aplazando su implementación porque puede ser un obstáculo en el proceso de paz.

Oficialmente “ajenos” y “respetuosos” con cualquier elección de los estadunidenses, políticos y diplomáticos israelíes no ocultan desde el anonimato cierta preocupación por una posible victoria de Obama, por su actitud renovadora hacia el mundo musulmán.

Para Martin Indyk, ex embajador de Estados Unidos en Tel Aviv y ex enviado para Oriente Medio del presidente Bill Clinton, los temores israelíes son infundados, porque a “el apoyo a Israel es parte de la política de los dos partidos, demócratas y republicanos”.

“Creo que Obama lo ha dicho claro, que será un fuerte defensor de Israel”, matizó en una entrevista con el Canal 10 de la televisión local. Otro tema que los israelíes han seguido con atención durante la campaña es la postura de ambos hacia el programa nuclear de Irán, el país que Israel considera su principal enemigo. Según el Jerusalem Post, Obama ve al régimen iraní como una “amenaza” a Estados Unidos “y empleará una diplomacia directa para convencer a Teherán de que cambie de política, dejando abierta cualquier opción si eso no ocurre”.

Por su parte, McCain promete “detener a Irán en su carrera para obtener armas nucleares”, mediante una serie de medidas activas y un diálogo con condiciones previas.

Como fórmula intermedia, Indyk, que apoya la candidatura de Obama, explicó que la voluntad de éste de dialogar con Teherán sin condiciones no tiene más sentido que el de conseguir apoyos futuros para sanciones y otros castigos más graves.

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