Cáncer, censura y desempleo matan a pueblo chino de Xiditou

Por Heriberto Araújo.

Xiditou, China.– Xiditou es uno de los llamados “pueblos del cáncer” donde la proliferación de industrias químicas ha causado graves daños medioambientales, algo por lo que la policía china se esfuerza en censurar a los periodistas.

A la entrada de este pueblo de siete mil habitantes, situado a unos 150 kilómetros de Pekín, la rivera desprende un hedor insoportable: plásticos, restos de comida y basura se mezclan con los residuos industriales de las empresas químicas de la zona.

“Hay mucha gente que muere aquí de cáncer, mucha”, explica a Notimex una mujer que como el resto de interlocutores locales se niega a dar su verdadero nombre.

Los deshechos industriales han contaminado el agua y ésta, utilizada por los campesinos, se ha colado en la cadena alimenticia: verduras, animales y peces, hasta afectar al hombre.

La media de casos de cáncer es aquí de dos mil 32 por cada 100 mil habitantes, 30 veces mayor que en el resto del país, pero en la clínica del pueblo no quieren ni oír hablar de ello.

“Aquí no hay cáncer”, explica una mujer que administra el lugar y que se niega a identificarse, antes de que un hombre, alertado por la presencia de periodistas extranjeros, entre en el recinto y grite: “íAquí no sabemos nada de eso! No queremos hablar de ello”.

China, que encabeza la lista de países con las ciudades más contaminadas del mundo, es también una de las naciones donde la primera causa de muerte es el cáncer. Según un artículo de la revista china Caijing Magazine del mes de agosto, el número de muertes por cáncer en China ha aumentado un 80 por ciento en los últimos 30 años, cuando el gigante asiático llevó a cabo su apertura económica.

Pese a que el gobierno ha reconocido que la contaminación es uno de los desafíos del siglo para el país, el tema sigue siendo sin embargo extremadamente sensible.

Una hora después de llegar a Xiditou y preguntar a sus ciudadanos por el cáncer, la policía, alertada por el jefe del Partido Comunista del pueblo, hace aparición y pide los papeles al periodista de Notimex. “¿Qué hacen aquí?”, pregunta hostil el policía, mientras anota el número de tarjeta de prensa, aunque la ley –aprobada el 1 de octubre- establece que cualquier periodista acreditado tiene libertad de movimiento en el país.

“La semana pasada otros periodistas extranjeros que trabajaban en Xiditou fueron trasladados por la policía hasta Pekín”, relata una fuente local que también pide el anonimato.

Ante la llegada de la prensa china y occidental, las autoridades han cerrado buena parte de las factorías químicas que contaminaban la zona, una solución que ha arruinado la economía local: el desempleo se ha multiplicado entre la población. “La situación aquí es muy mala. Apenas unas cuantas familias pueden pagarse filtros para utilizar agua limpia en los cultivos.

Los demás no tenemos opción: tenemos que consumir productos contaminados”, indica resignado otro hombre. Existen en China miles de pueblos como Xiditou, donde la llegada de las empresas que no respetan los estándares en materia medioambiental ha provocado el deterioro del ecosistema y la proliferación del cáncer entre los habitantes locales.

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