EDITORIAL – Un cambio para todos

El área metropolitana de Washington, al igual que todo el país y el mundo entero vibraron la noche del martes por la elección de Barack Obama como el primer presidente afroamericano en los 200 años de historia de Estados Unidos.

A la medianoche después del discurso de Obama, miles de personas inundaron el centro de Washington, Adams Morgan, Mount Pleasant y otros lugares para tocar las bocinas de sus autos y saludar la llegada del cambio.

Obama fue favorecido en las encuestas por el descontento de los votantes ante la peor crisis económica en décadas en el país, el descontento por la guerra en Irak y el desempleo tras ocho años de la presidencia de George W. Bush.

El voto hispano fue sólido para Obama, por sus propuestas sobre un recorte de impuestos a la clase media, una moratoria de 30 días a los embargos hipotecarios y sus propuestas hacia un mayor acceso a la salud y la educación.

Muchos se sintieron atraídos a su candidatura por su apoyo a una reforma migratoria integral que permita la legalización de unos 12 millones de inmigrantes indocumentados y ponga fin a las redadas que dividen a las familias y crean traumas en los niños.

Muchos latinos se identificaron con su historia personal de Obama como hijo de un inmigrante de Kenia y como representante de una minoría en el país que sufrió del racismo pero que ahora lo superó al elegirlo como su líder por los próximos cuatro años.

En cuanto a política exterior, el candidato demócrata puede ampliar los esfuerzos en el uso de energía alternativa con Brasil, impulsar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Colombia con más protecciones laborales y promover un diálogo directo con Cuba y Venezuela.

“Ya marchamos, ahora votamos”, ha sido la consigna del votante latino que ahora ha adoptado una mayor conciencia cívica y más participación en momentos en que Estados Unidos asume este cambio histórico y busca un mejoramiento de su imagen en el exterior.

Obama representa el cambio que anhelaba y finalmente consiguió un país cada vez más diverso en un mundo más globalizado que busca acabar con las divisiones y promover un mayor acercamiento incluso ente grupos con posiciones encontradas.

“Seré siempre honesto con ustedes sobre los desafíos por delante. Los escucharé, especialmente si discrepamos. Y, sobre todo, les pediré que se unan en el trabajo de transformación de esta nación”, dijo el presidente electo.
“Esta victoria por sí sola no es el cambio que buscamos. Es solo la oportunidad para hacer ese cambio. Y no puede ocurrir si regresamos a donde estábamos. No puede ocurrir sin ustedes, sin un nuevo espíritu de servicio, un nuevo espíritu de sacrificio”, agregó.
“Sumémonos a un nuevo espíritu de patriotismo, de responsabilidad, donde cada uno de nosotros resuelva participar, trabajar más duro y cuidarnos no solo a nosotros mismos sino también a los demás”, enfatizó.

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