Obama debe acelerar transición ante la crisis: analistas

Montreal.- Por segunda vez en la historia de Estados Unidos un presidente asumirá en momentos en que el país sufre una crisis sistémica, financiera y económica, por lo que la situación exige una “acelerada transición”, opinaron analistas.

El analista económico David Olive, del diario Star de Toronto, recordó que cuatro meses transcurrieron entre la elección de Franklin D. Rooselvet y su juramentación, en “una agonizante espera, marcada por los disturbios de los agricultores y trabajadores”.

El candidato que salga electo de los comicios de este martes deberá esperar dos meses y medio antes de acceder a la Casa Blanca, mientras se “evaporan” los fondos de pensión de los jubilados, la confianza de los consumidores y millones pierden sus casas.

El experto destacó que el candidato demócrata Barack Obama, a quien todos dan como ganador, afirmó: “tocaremos el suelo corriendo” y ya ha convocado para este miércoles a su equipo de transición, usando -según Olive- su experiencia de metódico organizador comunitario.

Para otros analistas, Obama dispone de un abanico de potenciales asesores y funcionarios, algunos de la época del ex mandatario William Clinton y otros de la academia y las finanzas, con los cuales podrá formular una estrategia para enfrentar esta grave crisis.

Uno de los asesores de Obama es el economista James K. Galbraith -hijo del fallecido economista canadiense John K. Galbraith-, quien afirmó este martes que la causa de esta crisis son ocho años de “sistemática desregulación y desmantelamiento de la supervisión” que hizo colapsar la confianza en los bancos.

James K. Galbraith, economista de la Universidad de Texas, escribió un artículo en The Nation donde afirmaba que en Estados Unidos se viven “días de milagros, el mercado se desplomó y sólo el gobierno puede salvarnos”.

Consideró que entre las medidas que se deben tomar “para comenzar” están “una comprensiva reforma regulatoria; alivio del mercado hipotecario; distribución del ingreso para proteger el gasto público en estados y municipalidades cuando bajen los ingresos fiscales”.

Según Galbraith, la agenda de la administración Obama “apoyará con capitales la inversión pública y la creación de empleos”.

Para la analista canadiense Linda McQuaig no pueden existir “mejores condiciones para asaltar a esta viciosa revolución económica” llevada a cabo por la administración del presidente George W. Bush, aunque admitió que no será fácil cambiar la dirección del navío.

McQuaig recordó los poderosos intereses que cabildean para cortar impuestos, recortar el gasto social, privatizar y desregular.

Obama, según esta analista, reintrodujo en el vocabulario político los conceptos de “bien común” y “responsabilidad social”, lo que explica que haya hecho promesas para revisar la distribución de la carga tributaria, el gasto social y las regulaciones.

Pero no todo depende de las intenciones ni la buena voluntad de Obama, sino de la capacidad “de resistir las demandas de los poderosos, que controlan los medios y la economía”, sostuvo McQuaig.

Indicó que la “revolución neoconservadora” sólo será derrotada y Obama podrá cumplir “las extraordinarias expectativas que ha creado” si hay un “contrapeso al poder de la élite”, es decir, si la presión de los ciudadanos aumenta, “marchando en las calles si fuera necesario”.

La acción del presidente Rooselvet, como señala Olive, fue posible por la movilización de los desempleados y hambrientos que crearon ese “contrapeso” en los años 30.

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