Editan la obra “Cecilia y Joaquín”, Premio Chihuahua de Literatura

* Narra la historia de una indígena tarahumara y un hombre blanco

México, 6 Nov (Notimex).- A un año de ganar el premio, firmada
bajo el seudónimo de “Nagual”, la pieza teatral del chihuahuense
Leopoldo Zapata Villegas, “Cecilia y Joaquín o los fantasmas vivos”,
es coeditada, con el apoyo del Consejo Nacional para la Cultura y las
Artes, el Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Chihuahua y el
Instituto Chihuahuense de Cultura.

Esta comedia ligera mereció el Premio Chihuahua de Literatura en
2007, en el género de dramaturgia. La simpatía de sus personajes,
decantada en diálogos alegres, que muestran el choque de dos culturas
y la personalidad de dos seres que anhelan sosiego para sus
corazones, es el pilar que sostiene a los tres actos del texto.

Una joven indígena tarahumara y un hombre blanco de edad mayor
comparten una casa y una vida en común. Vinculados sentimentalmente,
pero sin un compromiso serio, Adela y Leo hacen coincidir sus
soledades en dicha pieza.

Duermen sobre la misma cama, abrigados por la misma cobija, pero
apenas separados por el pudor. Adela, una indígena a la que se
adivina bonita, se dirige hacia Leo, su protector, con la misma
soltura que lo haría con un hermano. Han aprendido a quererse, pero
no lo notan, ocupados cada uno en recuerdos de amores pasados.

Como en un juego, los protagonistas aprenderán a tocarse y a
insinuar la posibilidad de una relación más allá del afecto. Juegan a
ser esposos y a practicar besos como formas de olvidar a Cecilia y
Joaquín, los fantasmas vivos que asedian sus recuerdos.

Los personajes ejercen en el lector la fascinación provocada por
el juego de alegorías sutiles a la sexualidad y el amor que no
precisa de explicaciones para abrirse camino. La aparente inocencia
de los diálogos entre Adela y Leo vierte su erotismo oculto en los
ropajes de la comedia.

El desenlace es quizá el más perturbador de los episodios en
esta historia de amor, porque muestra que los finales felices sólo
ocurren en las novelas televisadas, pero no en los relatos
verdaderamente pasionales.

Sobre el libro, el prologuista José Luis Domínguez escribe:
“Cecilia y Joaquín o los fantasmas vivos” es una obra realmente
conmovedora, ingenua, plena de crueldad y de ternura, liviana y
profunda, poética y realista, dualidades que sin ser funestas, hacen
de ella una excelente muestra de que el teatro escrito por autores
chihuahuenses goza aún de buena salud”.

Zapata Villegas debutó como actor en 1983 con el montaje “Riesgo
Vidrio”, de Dante del Castillo, en la compañía teatral Opción Joven.
Sin embargo, ha dedicado tiempo a la escritura dramática desde los 18
años, hasta especializarse como dramaturgo.

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