EEUU rechaza acusación de Morales de que apoya tráfico de drogas en Bolivia

WASHINGTON (AFP) – El Departamento de Estado rechazó como “claramente absurdas” este viernes las acusaciones del mandatario boliviano Evo Morales de que el gobierno estadounidense alienta el tráfico de drogas en Bolivia.

“Las acusaciones que han sido formuladas son claramente absurdas”, dijo el portavoz adjunto del Departamento de Estado, Robert Wood, a reporteros en su encuentro diario con la prensa. “Las rechazamos categóricamente”, añadió.

“Si el gobierno boliviano decide cortar sus relaciones de trabajo con nosotros en relación a (la lucha) antinarcóticos, eso afectará al pueblo boliviano”, sostuvo Wood.

“Y vamos a continuar buscando formas de hacer lo que podamos para luchar contra los narcóticos en la región”, concluyó.

Morales acusó el jueves a la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) de “fomentar” el narcotráfico y ratificó su decisión de suspender las actividades de esa repartición en su país, al tiempo que prometió “nacionalizar” la lucha antinarcóticos.

“Por la dignidad de los bolivianos hemos decidido que la DEA debe retirarse del territorio nacional”, dijo el mandatario en un acto en un cuartel policial en La Paz.

La “DEA no respetaba a la policía, inclusive a las Fuerzas Armadas, y lo peor no es que luche contra el narcotráfico sino (que) fomentaba el narcotráfico”, lanzó.

Morales dijo que en un operativo en 1986 en el Parque Nacional Huanchaca (noroeste), se descubrió la factoría más grande de cocaína, que -según el gobernante- “estaba bajo la protección de la DEA”.

El jefe de Estado dijo que tiene “bastante documentación” para justificar su denuncia.

Además aseguró que la DEA investigaba a dirigentes sindicales y políticos opositores, entre los que se encontraba él mismo, en una persecución política de la que dijo tener “también documentación”.

El gobernante señaló su intención de “entregar esa documentación a las autoridades de Estados Unidos o al presidente electo Barack Obama”.

Juan Ramón Quintana, ministro de la Presidencia, presentó en una conferencia de prensa posterior, documentos y recortes de prensa que consideró “datos objetivos” sobre las denuncias de Morales.

El viernes, el ministro de Gobierno (Interior) de Bolivia, Alfredo Rada, informó en conferencia de prensa y sin citar nombres que algunos funcionarios, entre ellos “el director de la DEA en Bolivia y siete agentes han salido ya del país con rumbo al Perú”.

Morales acusó recientemente a la DEA de “disparar” y “matar” a campesinos cocaleros bolivianos, sin dar ningún dato adicional ni pruebas que sustenten su sindicación.

Las relaciones entre Estados Unidos y Bolivia se han deteriorado en los últimos meses, en particular por diferencias con respecto a la lucha antidroga.

Estados Unidos considera que el gobierno de Morales, un ex dirigente de los productores de hoja de coca bolivianos, “alienta” y “facilita” la producción del vegetal y ha fallado en “tomar acciones significativas contra el lavado de dinero” del narcotráfico.

Morales ha rechazado la política de erradicación total del cultivo impulsada por Estados Unidos, y defiende la existencia de plantaciones de la hoja en parcelas llamadas “catos”, que forman parte de la tradición de los campesinos indígenas bolivianos.

El presidente estadounidense George W. Bush declaró en setiembre que Bolivia falló en los últimos doce meses a esa fecha, en cumplir sus obligaciones de lucha contra el narcotráfico.

Bolivia ve peligrar por esta situación una serie de beneficios arancelarios unilaterales que le otorga Estados Unidos en el marco de la ley de Preferencias Arancelarias Andinas y Erradicación de Drogas (ATPDEA), que abre el mercado norteamericano a productos bolivianos sin pago de impuestos de ingreso, a cambio de cooperación antidrogas.

Bolivia defendió recientemente su actuación en la materia en una audiencia pública en Washington.

Las tensiones entre Bolivia y Estados Un

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