.Revela Juan Villoro a un Fuentes más allá del escritor.

* Es un gran jugador de dominó, de Scrabble, un estupendo cantante yun entrañable amigo

Por Miguel Angel Ceballos

México, 7 Nov (Notimex).- Conocí a Carlos Fuentes cuando yo
tenía 14 años de edad. Fue durante unas vacaciones en Acapulco.
Recuerdo que él llegó y me sorprendió por su dinamismo: era un gran
jugador de dominó, jugó con nosotros Scrabble, el juego de formar
palabras con el que nos divertimos bastante. Recuerdo mucho su
habilidad para dibujar. En un cuaderno que yo tenía, él trazó unas
caricaturas de los que estábamos ahí presentes.

Luego supe que en la revista “El Espectador” Fuentes no sólo
escribía artículos, sino que también hacía las caricaturas. Esa
revista fue fundada en 1960 por mi padre, Luis Villoro, junto con
Víctor Flores Olea, Enrique González Pedrero, Jaime García Terrés,
Francisco López Cámara y Carlos Fuentes.

A partir de ese momento siempre hubo puntos de contacto con él,
aunque nunca una relación muy sostenida, entre otras cosas porque él
vivió muchos años fuera de México. Cuando yo empecé a escribir nos
cruzamos en distintos actos y siempre encontré de su parte una
respuesta cordial y entusiasta a lo que estábamos haciendo los
jóvenes autores. La generación de José Agustín y Gustavo Sainz
recibió este mismo respaldo que ahora tiene la generación de Jorge
Volpi y Cristina Rivera-Garza.

La vitalidad del hombre

Lo seguí viendo con mucha frecuencia cuando dirigí “La Jornada
Semanal”. El organizó varias reuniones en su casa para hablar del
suplemento, para presentarme con varias personas, de modo que asumió
como una tarea personal el apoyar lo que estábamos haciendo en el
suplemento.

Recuerdo que fue en su casa, mientras celebrábamos el año nuevo,
en 1993, cuando nos enteramos de la rebelión zapatista sucedida el 1
de enero de 1994. Yo fui muy amigo de su hijo, Carlos Fuentes Lemus,
quien fue un notable fotógrafo. Publiqué sus fotografías bajo el
título “Retratos en el tiempo”, en el periódico “La Jornada”, y este
título quedó para el libro que estuvo conformado por textos de
Carlos Fuentes y fotografías de su hijo.

En una o dos ocasiones fui a las reuniones que en diciembre se
hacían en casa del escritor Hernán Lara Zavala. Ahí Carlos Fuentes
siempre derrochó entusiasmo. Hacía juegos de cuál es la novela con la
que nos quedábamos de toda la historia de la humanidad. Siempre
hablando de viajes, de descubrimientos y muy preocupado por la
situación política.

Sigue.
Revela Juan. dos. política.

Creo que cuando uno se relaciona con un colega es mejor no
preocuparse tanto por los conocimientos que pudiera tener.
Evidentemente Carlos Fuentes sabe muchísimo de cine y literatura. La
política ha sido otro de sus intereses, aunque no siempre estoy de
acuerdo con lo que opina.

Lo importante para mí no es lo que él sabe, porque eso lo
podemos encontrar en sus escritos o en las entrevistas que se le han
hecho, sino la vitalidad de su pensamiento, la curiosidad ante las
cosas nuevas que está aprendiendo, los desafíos que tiene que
resolver, cómo enfrenta los problemas. Eso es con lo que yo me quedo,
­con la vitalidad del hombre y no con el currículo del escritor!

Invencible en el dominó

Recuerdo que Carlos Fuentes es un gran jugador de dominó. Hizo
una pareja invencible junto con Víctor Flores Olea, el primer
presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. A lo
largo de todas las vacaciones nadie puedo vencerlos.

Es también un gran cantante. El ser una persona muy histriónica
lo hace ser un gran cantante y un buen bailarían. Lo he visto bailar
tango, danzón y es absolutamente impecable.

Fuentes es una persona que sabe mucho de ropa fina, de
trasatlánticos, porque durante mucho tiempo no viajó en avión, sólo
lo hacía en barco. Entonces es una persona muy rica en las cosas que
tiene que contar de la vida.

Por otra parte es un gran amigo, muy afectuoso. Muchas de las
veces que me lo he encontrado, viene de visitar a un amigo enfermo en
el hospital. Por ejem

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