Ser músico profesional y dominar el violín, deseo de López Ceseña. La educación musical, la mejor disciplina para ser diferente.

México, 7 Nov (Notimex).- Formar parte de la Orquesta Mundial
Pequeñas Huellas 2008, que ofreció dos conciertos en Turín, Italia, y
abrió sus puertas por primera vez a jóvenes de la Orquesta Sinfónica
Infantil y Juvenil de México, transformó para siempre la vida del
joven violinista Frangel López Ceseña.

“Comencé a estudiar para aprender a tocar violín a los nueve
años de edad y seis años después puedo afirmar, sin temor a
equivocarme, que deseo hacer de la música mi vida”, aseveró el novel
violinista originario de Baja California Sur.

López Ceseña cumplirá 15 años en diciembre próximo y a su corta
edad tiene claros los objetivos que persigue en la vida: ser un
músico profesional, dominar la ejecución del violín y aprender
idiomas para facilitar su comunicación con jóvenes de todo el mundo.

“La música nos une a todos y a través de ese lenguaje universal
debemos construir un mundo mejor; la música es un arte único para
expresar los sentimientos de la humanidad y debemos revalorar esa
función, no tocar sólo por tocar”, aseveró.

Su visión del mundo es otra a su regreso de Europa, tras haber
sido elegido entre los cinco integrantes de la Orquesta Sinfónica
Infantil y Juvenil de México invitados a participar en el Primer
Encuentro Internacional de jóvenes por la Paz, la Tolerancia y el
Diálogo en Turín, organizado por la asociación Pequeñas Huellas en el
marco de la tercera edición de Terra Madre.

Pequeñas Huellas es una asociación civil fundada en 2004 por la
italiana Sabina Colonna-Preti, cuya finalidad es utilizar la
educación musical para interactuar con los niños de todo el mundo,
hacerlos partícipes de actividades musicales y dar pauta a la
creación de una agrupación musical internacional de jóvenes músicos,
como es la Orquesta Pequeñas Huellas.

De esta experiencia, aseveró que “fue un honor para mí que
reconocieran mi esfuerzo y dedicación invitándome a formar parte de
la Orquesta Pequeñas Huellas.

“Fue una excelente experiencia, primero porque viajé al viejo
mundo y segundo por haber convivido con niños de diferentes países,
como Estados Unidos, Venezuela, Francia, Alemania, España, Senegal y,
por supuesto, Italia”, añadió.

Respecto a su participación en el encuentro efectuado en Turín,
Frangel comentó que “fue un concierto diferente a los demás, y además
un niño de cada país leía en su respectivo idioma un artículo de un
decreto que aboga por los niños y a mí me tocó leerlo en español”.

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Ser músico profesional. dos. español”

Algunas de las piezas que interpretaron en el concierto fueron
danzas del Códice Trujillo del Perú, entre ellas “Tonada del Chimo”,
“Cachua a voz y bajo” y “Tonada El Tuppamaro de Caxamarca II”.

Entre sus planes para el futuro, expresó que piensa seguir con
sus estudios de música, participación en cursos, encuentros y en la
Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil de México.

Al subrayar que la música forja una disciplina y formación para
ser gente de provecho, puntualizó que aunque muchos creen que
estudiar algo además de la educación escolar suele ser pesado y
aburrido para los niños y jóvenes, él está encantado y no lo cambia
por nada.

Frangel trae el gusto por la música en la sangre. Su abuelo
paterno fue un amante lírico del violín y su padre gusta de tocar el
piano, la guitarra y la armónica.

Por último, agradeció a su director, Sergio Ramírez Cárdenas, a
los maestros de la Orquesta, Claudia Guerra y Jorge Deleze Payán,
quienes los acompañaron en esa emocionante aventura, así como a la
directora del proyecto Pequeñas Huellas, Sabina Colonna-Preti, su
anfitriona en Turín.

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