Alemania conmemora 70 aniversario de "Noche de los cristales rotos"

Por Olga Borobio.

Berlín.- Alemania recuerda este domingo el 70 aniversario de la “Noche de los cristales rotos”, considerado punto de partida del pogrom contra los judíos y la persecución y asesinato sistemático de ese grupo durante el Holocausto nazi.

Ese oscuro acontecimiento en la Historia de Alemania se llevó a cabo la noche del 9 noviembre de 1938, 51 años antes de que cayera el Muro de Berlín, en el mismo día pero en 1989.

La noche del 9 de noviembre de 1938, miembros de las escuadras paramilitares nazis incendiaron sinagogas en todo el país y destruyeron negocios y viviendas de ciudadanos judíos, además de asesinar a numerosas personas de esa religión.

La canciller federal alemana, Angela Merkel, y la presidenta del Consejo Central de los Judíos en Alemania, Charlotte Knobloch, participarán en una ceremonia que se celebrará en la sinagoga Rykestaße en Berlín.

A la ceremonia fueron invitados también testigos históricos del interior y exterior del país, a los que Merkel recibió como invitados este sábado en la Cancillería.

Merkel y los invitados asistieron a la inauguración de la exposición “íSe quema! Terror antijudío en noviembre de 1938”, en el Centro Judaico de la capital alemana.

Por la tarde de este domingo está previsto un segundo acto conmemorativo en la Casa de la Comunidad Judía en Berlín.

Este sábado el “Tren del Recuerdo”, un espacio de exposición en movimiento que recorre toda Alemania para dar a conocer detalles de las deportaciones a campos de concentración durante el III Reich nazi, llegó a la estación de tren de Oranienburg, cercano a Berlín.

Oranienburg es una antigua estación destino de los trenes de deportación (Reichsbahn) que traían gente de toda Europa, entre ellos numerosos judíos.

Supervivientes polacos, israelíes y alemanes fundaron el viernes, por primera vez, una “Asociación de generaciones” con el objetivo de que no se olvide este gris episodio de la historia de Alemania.

La “Noche de los cristales rotos” constituyó la explosión de una serie de tensiones que se habían acumulado en las semanas previas, desde el 28 de octubre de 1938.

Alrededor de 20 mil judíos alemanes fueron secuestrados en medio de la noche y deportados en masa a Polonia, pero el gobierno polaco rechazó su admisión, provocando un duro ir y venir entre las fronteras de ambos países.

Al final fueron asentados en tierra de nadie en la zona fronteriza, en precarias condiciones, hasta que el gobierno alemán convenció al polaco de su admisión.

Herschel Grynszpan, un joven judío alemán que había huido a Francia, acudió a Ernst Eduard vom Rath, secretario de la embajada alemana en París, para pedirle que ayudara a mejorar la situación de ese grupo de deportados, entre los que se encontraba su familia.

Grynszpan solicitó la ayuda tras recibir una carta de su familia en la que describían las duras condiciones en las que vivían.

Pero al parecer, Vom Rath no estaba dispuesto a ayudar y Grynszpan decidió asesinarlo, el 7 de noviembre de 1938, se dirigió a su despacho con una pistola oculta entre su ropa y le disparó.

Vom Rath murió la tarde del 9 de noviembre. Su asesinato constituyó la excusa perfecta para provocar la revuelta contra ciudadanos judíos en todo el país que se extendió durante algunos días.

Casi todas las sinagogas que había en Alemania fueron destruidas, unas mil 600, así como cementerios, más de siete mil tiendas y una treintena de almacenes judíos.

Más de 30 mil judíos fueron detenidos e internados en campos de concentración y otros golpeados hasta la muerte, sin que se conozca con exactitud cuántos murieron durante aquella noche, aunque las estimaciones rozan el centenar.

Algunos fueron asesinados sólo por parecer judíos, según algunos historiadores. Además, el gobierno nazi obligó después a pagar una multa a los judíos alemanes por los destrozos, pese a que habían sido sus propiedades las destrozadas y saqueadas.

El ataque, que pareció un acto popular espontáneo, fue orqu

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