Es necesario echarle “montón” a Carlos Fuentes: Hernán Lara Zavala

* Se reunían en fin de año y el anfitrión ofrecía la comida; mientras que los invitados llevaban las bebidas, normalmente champagne

Por Miguel Angel Ceballos

México, 10 Nov (Notimex).- La presencia de Carlos Fuentes
imponía en las reuniones de fin de año en casa de Hernán Lara Zavala,
las cuales no eran “desmadrosas”, pues tal vez se volvían así cuando
él salía, acepta el anfitrión.

Mientras Fuentes departía con Ignacio Solares, Gonzalo Celorio,
Rafael Ramírez Heredia, Vicente Quirarte y Juan Villoro, surgían
tertulias afables en las que el autor de “Aura” dirigía los tópicos
que le gustaban.

Esas reuniones de fin de año en casa de Lara Zavala se
realizaron durante varios años, hasta la muerte de Natasha, la hija
de Carlos Fuentes y Silvia Lemus, sucedida en agosto de 2005.

“Desde entonces creo que para él fue muy fuerte pasar la Navidad
en México. De todos modos, de vez en cuando Carlos nos invita a comer
y nos reunimos en algún otro lado, pero son reuniones muy breves
porque es un hombre muy disciplinado”, dijo Lara Zavala.

La mecánica de esas tertulias consistía en que el anfitrión
ofrecía la comida y los invitados llevaban las bebidas, normalmente
champagne, pues es una de las bebidas que más le gustan a Fuentes.

“Si he de ser franco, sí nos imponía su presencia. Lo sentábamos
un poco como en el banquillo de los acusados y hablábamos de música
mexicana, de la fiesta taurina, de literatura española, inglesa,
estadounidense, de historia, en fin, de muchos tópicos”, aseguró.

“Eran reuniones muy cordiales en las que todos íbamos
acompañados de nuestras esposas, y siempre hubo un enorme respeto
hacia la figura de Fuentes. No había guasas pesadas, nadie se pasaba
de copas, todo mundo guardábamos la afabilidad y el respeto a su
presencia”, narra el autor de “El mismo cielo”.

“Cuando Fuentes hablaba, había que escuchar, pues es un hombre
generoso que comparte sus conocimientos con sus amigos y a través de
esas reuniones se fue afianzando la amistad. El nos fue conociendo y
adquiriendo respeto intelectual porque nos empezó a leer. Eso era muy
importante para nosotros porque con el trabajo enorme que tiene, es
muy generoso de su parte que nos leyera a todos los de ese grupo”,
agregó.

En una de esas ocasiones, Carlos Fuentes les relató a sus amigos
cómo dejó de fumar. Fue gracias a su férrea disciplina, indica Hernán
Lara Zavala.

“Nos contó que cuando vio morir a su padre de enfisema, en 1971,
dijo: voy a tener que dejar de fumar porque no quiero morir así”.
Pero era un escritor, y en esa época el fumar y escribir era casi
parte de una ecuación: el que fuma, escribe”, contó.

Sigue.
Es necesario. dos. contó.

Fuentes entró en un proceso de angustia y crisis de creación al
dudar si podría volver a escribir si dejaba de fumar. “Pero un día
dijo: hoy voy a hacer un inventario, una relación de los libros que
tengo aquí. Y la hizo en la máquina de escribir, como acostumbra;
luego siguió con sus trajes, sus corbatas y demás objetos. Cuando
terminó se dio cuenta de que ya había pasado una semana y se dijo:
esto demuestra que sí puedo escribir sin fumar”. Así dejo el
cigarrillo”.

“A Carlos Fuentes hay que echarle montón”, bromea Lara Zavala,
cuando habla de las cualidades intelectuales de quien es un
candidato, desde hace varios años, para recibir el Premio Nobel de
Literatura.

“Es un gran ejemplo para todos, además que es un gran patriota
en el sentido de que ha estado siempre muy interesado en el devenir
de México”, expresó Lara Zavala.

Su preocupación fundamental en la escritura siempre ha sido
México en sus diferentes aspectos, a veces con realismo, como en La
muerte de Artemio Cruz”; en ocasiones con fantasía como en Aura”; y
también irónico, como en Zona sagrada”. Es un ejemplo de lo que es
ser un escritor profesional.

“Ahora es muy difícil darle batalla porque es un hombre muy
culto, un hombre que se mueve con mucha soltura en la literatura
inglesa, mex

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