Con Michelle Obama se anuncia otro estilo en la Casa Blanca

WASHINGTON (AFP) – Quienes buscaban señales de que la Casa Blanca podría cambiar de estilo con los Obama pudieron detectar el lunes un primer indicio, cuando la futura primera dama no consideró de interés divulgar quién la había vestido, a diferencia de la actual.

Los Obama realizaron el lunes durante casi dos horas su primera visita al que será su hogar durante al menos cuatro años.

“Para aquellos que lo preguntaron, la señora Bush lleva un vestido Carolina Herrera”, indicó su portavoz Sally McDonough a los periodistas.

Nada del lado de la señora Obama, pese a que era esperable el interés sobre el origen del vestido rojo intenso que llevaba. El estilo de vestir de Michelle Obama durante la campaña y la noche de la victoria han hecho correr ríos de tinta en la prensa.

Persiste así la interrogante del papel que jugará en la Casa Blanca esta diplomada en derecho de origen modesto, que pasó por las universidades más prestigiosas –Princeton y Harvard–, y que ahora sucederá a una ex bibliotecaria incorporada a una de las familias políticas más poderosas del país al casarse con George W. Bush.

“Creo que su modelo será la propia Michelle Obama. Será primera dama a su propia manera”, estimó Valerie Jarrett, asesora y amiga de los Obama.

Por ahora, Michelle Obama se prestó con grandes sonrisas a un viejo ritual de la vida política estadounidense. Mientras su esposo se reunía con Bush para conversar sobre los considerables desafíos que enfrenta Estados Unidos, ella visitó la Casa Blanca -incluyendo los sectores privados- con Laura Bush como guía.

Por su parte, Barack Obama también tuvo derecho a una visita guiada por parte de Bush.

La primera dama estadounidense tiene autoridad sobre los temas domésticos en la Casa Blanca. Y, al igual que Bush prometió facilitar la tarea a su sucesor, Laura Bush trabaja desde hace tiempo para preparar la Casa Blanca para sus nuevos ocupantes.

Laura Bush presentó a Michelle Obama a Stephen Rochon, encargado de la intendencia.

“Podemos decir que la señora Bush brindó sus consejos. No me pronunciaré sobre el hecho de saber si la señora Obama los pidió”, indicó la portavoz de la actual primera dama.

No obstante, los Obama subrayaron la calidez del recibimiento que les dispensaron. Y Laura Bush y Michelle Obama seguramente encontraron un tema de interés común: la educación de sus hijas.

Obama vio así las habitaciones que ocuparán Malia y Sasha, sus dos hijas de 10 y 7 años, a quienes pudo llevar a la escuela el lunes por la mañana en Chicago, por primera vez desde la elección.

Una de las grandes interrogantes en Washington es a qué escuela enviará Obama a sus hijas, las niñas más pequeñas en ingresar a la Casa Blanca en una generación.

Otra pregunta es qué perro les regalará Obama, como les prometió. Pero como dijo Jarrett, amiga de los Obama, la primera prioridad de Michelle Obama cuando se mude será “estas dos niñas adorables, que se adapten bien, que inicien la escuela, instalarlas cómodamente”.

Y en cuanto a participar de las grandes decisiones políticas, “tener un lugar en la mesa de discusiones y convertirse en co-presidente no le interesa”, dijo Jarrett, haciendo referencia tal vez a la ex primera dama Hillary Clinton.

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