Son los niños los lectores más exigentes: Alejandro Sandoval

* El autor firmó algunos de sus libros en la FILIJ

México, 16 Nov (Notimex).- Escribir libros para niños es cosa
seria porque se trata de los lectores más exigentes, aseguró el autor
mexicano Alejandro Sandoval Avila, quien hoy firmó algunos de sus
títulos a este público en las instalaciones del Cenart, donde se
realiza la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ).

En su amplio trabajo literario, Sandoval Avila (Aguascalientes,
1957) cuenta con seis volúmenes para los infantes: “Un elefante sin
circo”, “La travesía de los elefantes”, “Jerónimo y su elefanta”,
“Una mona en casa”, “Archibaldo” y “La noche es un tren”. La mayoría
de ellos basados en historias reales.

“Los libros están ligados con la infancia de mis hijas”, dijo el
autor en entrevista con Notimex.

Explicó que empezó a escribir literatura para niños “porque
tengo hijas. En algún momento me enteré de historias tan increíbles
que no sabía cómo escribirlas, pensé hacer teatro del absurdo, pero
cuando se las conté a mis hijas, cuando aún eran niñas y les
encantaron, me convencí que esas historias tenían que ser redactadas
como literatura para niños”.

De su libro “Un elefante sin circo”, Sandoval Avila cuenta que
es una historia de la que se enteró cuando trabajaba en el gobierno
del Distrito Federal y que trata de un elefante que vivía en el
tercer piso de la Unidad Habitacional Culhuacán de la CTM, en
Coyoacán.

“Fue tan extraña y absurda que no sabía cómo escribirla, hasta
que se lo conté a mis hijas y me di cuenta que les encantaba a ellas
y a sus amigas, un grupo de niños que me tocó cuidar una tarde”,
recordó.

A raíz de ese libro, sus amigos le fueron contando más historias
de elefantes y así escribió “La travesía de los elefantes”, “Jerónimo
y su elefanta” y “Una mona en casa”.

Este último trata de una señora que tenía una mona a la que
trataba como niña, la cuidaba, la vestía y le daba de comer, pero
cuando la señora murió, su familia llevó a la mona a un zoológico, lo
que significó una tragedia, pues tenía que convivir con tantos
changos desnudos y ella, en cambio, estaba acostumbrada a estar
vestida.

“Yo tenía una deuda histórica con mi abuela, quien me contaba
muchas historias cuando era niño, que a su vez se las habían contado
sus abuelos. Yo siempre quise escribir esas historias, pero son
literatura oral, que tiene un dinámica diferente a la escrita porque
se apoya en los gestos, los ademanes, las inflexiones de voz, algo
que es muy difícil llevar al papel”, comentó.

Sigue
Son los niños. dos. comentó.

“Me di cuenta también de que es mucho más complicado escribir
para niños porque son lectores muy exigentes, no se dejan engañar con
artilugios literarios. Si algo no les gusta al segundo renglón lo
dejan, tienes que fascinarlo desde el primer párrafo”, agregó.

El también poeta destacó que a los niños hay que escribirles con
sencillez, pero no con simpleza. “Eso es algo que de pronto los
autores no entienden, porque confunden la ternura o la dulzura con
escribir diminutivos, algo que he visto que a los niños les choca”,
refirió.

La próxima semana, en el contexto de la FILIJ, Alejandro
Sandoval presentará su reciente libro titulado “La noche es un tren”
(Editorial Anaya), una serie de “poemínimos” para primeros lectores.

“Son cosas fantásticas que los niños dicen. Cuando comienzan a
hablar, ellos recurren a lo que se ha llamado la pobreza de los
hablares””, acotó.

Como los niños no tienen el término exacto para denominar las
cosas, recurren a lo que más se le parece y crean una imagen poética,
por ejemplo: la sandía me sabe a rojo, “son las frases que mis hijas
y los amigos de mis hijas decían cuando empezaban a hablar”, explicó.

Actualmente las hijas de Alejandro Sandoval tienen 23, 21 y 13
años de edad, por lo que dice, es muy posible que deje de escribir
literatura infantil.

“Mis hijas me permitieron tener un pulso muy fino de lo que es
la infancia. Ahora que

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